
A debate nueva normativa vinícola europea
A pesar de que la Unión Europea (UE) encabeza la producción vitivinícola mundial, la transformación del mercado internacional del vino no la ha dejado exenta de afrontar retos como el desequilibrio entre producción y consumo, cada día más a la baja, una pobre comercialización, un estancamiento en el crecimiento del universo de consumidores y un cada vez más sólido crecimiento de los vinos del Nuevo Mundo.
Como resultado de ese escenario, la UE está prestando especial atención a las regulaciones de las normativas que rigen la producción y comercialización de sus vinos, con el objetivo de restituir la competitividad del sector en un contexto global y para ello se propone una reforma de la Organización Común del Mercado del Vino (OCM).
¨La UE tiene que hacer un uso más eficiente del billón de euros del que dispone para el sector, a fin de brindar a sus productores las herramientas para que sean más competitivos ante el crecimiento de otros mercados internacionales¨, afirmó en el V Foro Mundial del Vino, celebrado la pasada semana en Logroño, Lors Hoelgaard, Director General Adjunto de la DG Agricultura de la UE.
Entre las áreas neurálgicas de dicha revisión, las indicaciones geográficas, el etiquetado, la comercialización y las prácticas enológicas.
¨Es necesario simplificar muchas reglas del juego¨, señala Hoelgaard. Esto pasa por la necesidad de hacer obligatorio el reporte comunitario de datos sobre indicaciones geográficas y las regulaciones que las rigen, para identificar aquellas áreas en las que pudiera haber conflicto por el uso propietario de términos y otras en que pudiera haber una posibilidad de integrar esfuerzos, debido a la duplicidad o similitud de sus especificaciones. ¨Europa tiene diez mil indicaciones geográficas. Tenemos que replantearnos el objetivo de las denominaciones de origen y otras clasificaciones de calidad, y determinar si necesitamos de tantas o de tantos organismos para regularlas¨, señaló Pau Roca, secretario general de la Federación Española del Vino, levantando interrogantes sobre si ha o no habido una proliferación excesiva de indicaciones de calidad, desde los vinos de calidad producidos en una región determinada, hasta las denominaciones de pago.
Otro reto del sector es el del etiquetado, donde se hacer necesario uniformar los instrumentos legales que lo regulan a fin de asegurar un nivel básico de protección para no confundir al consumidor con términos mal utilizados, como champagne fuera de Francia, y suavizar las restricciones para la rotulación de etiquetas, tales como permitir la inclusión de cepas y añadas para vinos sin indicación geográfica.
Pero el principal reto es, sin duda, saber guiar la producción por las necesidades del mercado, en lugar de forzar el comportamiento de éste. La revisión de la normativa busca establecer criterios para justificar los subsidios a la producción del vino. ¨Debemos subsidiar sólo lo que contribuya a la calidad¨, afirmó Hoelgaard, levantando ronchas entre algunos viticultores asistentes al foro, y quienes consideran que la revisión de la normativa debe hacerse en el contexto de la sustentabilidad de la producción.
La tecnocracia del vino pasa por eliminar prácticas coyunturales que se están volviendo habituales, tales como la destilación en crisis, que convierte los excedentes en combustible o en productos diversos al vino.
Esto va tan lejos como a reevaluar el tema de los derechos de plantación y la autorización de ciertas prácticas como la chaptalización que, en opinión de los expertos, beneficia a un segmento, los productores de azúcar, no vinculado de forma directa al vino.
En este contexto, la figura del enólogo deviene crítica y es por ello ha causado consternación en España que el gobierno haya acabado de suprimir la licenciatura de enología como titulación de grado, algo por lo que, ha dicho Javier Erro, Consejero de Agricultura y Desarrollo Económico de La Rioja, ¨el sector ya le ha transmitido su más honda preocupación a la Ministra de Agricultura¨.
Tiempo para que el vino se ajuste el cinturón en Europa.
28 al 30 de marzo de 2006
Logroño, La Rioja
España
Lo actual del mercado global del vino
Una de
las ponencias más relevantes del Foro Mundial del Vino, que acaba de
celebrarse en Rioja, fue la de Ron Fondiller,
vicepresidente de Constellation
Wines, el gran gigante de vino del mundo.
Fondiller prestó particular atención a
algunas áreas que ha impactado la reciente firma del acuerdo del vino
entre la Unión Europea y los Estados Unidos, entre las que destacan los
nuevos parámetros que definen lo que es vino, así como las prácticas
comerciales autorizadas.
El vino puede denominarse como tal sólo si es elaborado de uvas frescas, y tiene un contenido alcohólico de entre 7 a 22% de alcohol. Esto excluye la posibilidad de continuar denominándose como vino, aquéllos que puedan estar hechos de frutas y que hasta ahora así podían nombrarse.
Entre las provisiones comerciales se especifica que un país no podrá prohibir a otro la importación a su territorio de vino que haya sido elaborado de conformidad con los procesos autorizados en el país productor, aunque no sean parte de las prácticas enológicas aceptadas en el país importador. Asimismo, cualquier nueva práctica enológica deberá notificarse a la otra parte, a la cual se concederá la posibilidad de objetar su autorización.
En relación al uso de nombres de significado geográfico, se permite el uso de términos como champán o sherry en vinos producidos en lugares diferentes a los que tradicionalmente son los de origen de éstos, pero en ese caso las etiquetas deberán especificar el lugar de forma destacada donde se ha elaborado, conjuntamente con el término, por ejemplo NEW YORK sherry. No se permitirá la exportación de este estilo de vinos, aunque los productores se reservan el derecho de comercializarlos internamente para exclusivo consumo doméstico, con el compromiso adicional de educar al consumidor sobre las diferencias entre denominaciones.
Etiquetado y publicidad
La simplificación de las etiquetas es un tema importante en el mercado del vino y para ello la Federación Internacional de Vino y Licores, la Organización Mundial del Vino y la Vid, y el World Wine Trade Group se habían puesto de acuerdo en un modelo de etiqueta estándar, que contuviera cuatro elementos indispensables para la aprobación de su uso en cerca de 50 países: nombre del producto, país de origen, porcentaje de alcohol por volumen, y ente responsable (embotellador, productor, distribuidor, importador u otro). Los esfuerzos se han visto detenidos por el nuevo requisito de indicar en el idioma del país de origen la presencia de sulfitos en el vino como advertencia, y se espera que el panorama para la aprobación se complique, de incluirse, como se vislumbra, otra larga lista de alérgenos.
Fondiller levantó también su voz de alerta
ante las connotaciones legales de la publicidad en el vino, sobre todo
en lo que concierne a la venta de alcohol a jóvenes que no tienen la
edad para consumirlo, y a la estandarización de la información con el
objetivo de simplificar mensajes publicitarios. Esto es importante
porque el segmento Millenial (21 a 30 años),
representa una cuarta parte de los consumidores de vino en la nación
americana, y se ha vuelto un público prioritario en los esfuerzos de
expandir el universo de consumidores porque se observa una tendencia
favorable en el segmento hacia el consumo de vinos de calidad. Fondiller
señaló que en los EEUU ya se han emprendido demandas contra empresas
cuya publicidad pudiera dar a sugerir que va dirigida a personas que no
tienen la edad legal de consumo. Del mismo modo sugirió cautela en el
uso de mensajes que puedan interpretarse como falsos o confusos, o
aquéllos que puedan dar pie a un incremento a los impuestos sobre el
vino.
Durante el Foro, Fondiller anunció que hace
dos semanas Constellation firmó un acuerdo
para producir vino en una bodega de Navarra. Resaltó también que
Constellation mira a España con atención por
la popularidad que sus vinos han adquirido en los Estados Unidos, y la
cual puede dar pie a una presencia más formal, quizás en forma de
adquisiciones en el país.
Proyecto Ciudad rediseña a Haro
El vino es el leit motif del proyecto de rediseño urbano de la ciudad de Haro, uno de los centros neurálgicos de la producción vitivinícola riojana. El proyecto, presentado en el Foro Mundial del Vino celebrado a fines de marzo en Logroño, es una iniciativa estratégica territorial que tiene dos grandes áreas de actuación, el centro tradicional de Haro, y corredores ecológicos. El proyecto es impulsado por el Gobierno de La Rioja
En el centro tradicional se buscan iniciativas de rehabilitación del casco histórico. Con las iniciativas de corredores ecológicos se trata de integrar en la ciudad los variados recursos naturales con los que ésta cuenta. Así, está previsto crear corredores que muestren la biodiversidad y que permitan la realización de actuaciones de sensibilización y de ocio, como esfuerzos de reforestación, un campo de golf entre viñedos, urbanizaciones y otros. En el barrio de las bodegas se plantea una nueva estructura urbana con dotaciones que faciliten las visitas a estas bodegas centenarias. Y, por último, se abre la posibilidad de interactuar en la zona de huertas con iniciativas en torno al vino. (En las fotos, Bodegas López de Heredia, Bodegas Muga y La Rioja Alta, en Haro).
Educar el gusto
Una de las razones por las que el consumo de vino haya podido decaer en Europa es que sus ciudadanos han perdido el placer del gusto. Por ello, el francés Jacques Puisais, enólogo y vicepresidente del Consejo Nacional de Artes Culinarias en Francia, propuso en el Foro Mundial del Vino de Rioja retomar la educación del paladar desde la infancia, a fin de que los niños puedan crear memorias gustativas que les ayuden a desarrollar su capacidad de apreciar el vino y la comida. “El gusto no es sólo un sabor, es un abanico de dimensiones sensoriales que apelan a todos los sentidos”, indicó. Esto permitirá a las personas distinguir el acto de alimentarse, como un mero acto de satisfacer una necesidad biológica, del acto de comer con placer, que satisface el espíritu, conmueve y motiva la repetición.
¿Carta de vinos del futuro?
¿Comer o navegar? That is the question. Imagínese que usted llega a un restaurante y el proceso de selección de vinos se vuelve todo un curso de cata interactiva. Pues ésta es la propuesta de Josep Roca, sumiller de El Celler de Can Roca, que se encuentra completando la digitalización de la carta de 1,200 etiquetas de este laureado restaurante catalán. En lugar de una carta impresa, a su mesa llegará una computadora, que categoriza las propuestas por uvas, posibilidades de maridaje, zonas, estilos de vino y otros, de modo que usted puede buscar diferentes alternativas y a la vez descubrir más sobre cada propuesta, sus elaboradores, el terruño y sus uvas, porque cada vino tiene imágenes e información detallada sobre esto.
Si usted es de los que gusta navegar por Internet, tenga cuidado, no vaya a ser que emociones con el juguetito y lejos de simplificarle su elección, se la complique, y se involucre tanto en la búsqueda que hasta se olvide de que fue a comer. Más idónea tal vez para wine bars o cursos de cata, donde los clientes y alumnos disponen de más tiempo para el aprendizaje que el que puedan tener en un restaurante, siempre y cuando sean “computer-oriented” y no sean de los que se precian de saber más que el sumiller y la propia computadora.