30 de agosto de 2008                                                                                          Novedades de Viajes & Vinos          

En esta edición:

 

Mosela, cauce de vino

Maridajes con Riesling

Ron del Barrilito, Café Encantos, George Durán y Marcela Valladolid en el PR Wine & Food Fest

Próximas rutas de vino

elBulli cambia de horario

Allegro Ristorante de estrenos y celebración

Sangría Global Cuisine con nueva casa

Chef’s Table en el PR Convention Center

Academia del Vino sesiona en San Juan

Herencia australiana de Jacob’s Creek

La dama de Valduero en el Caribe

Cousiño Macul en Habanacuba

Premios de Swedish Hill en NY

Diviniavances

Resumen del PR Wine & Food Fest

Clases de cocina con Jean-Georges

La Eva de Coors

Cosecha de peras

Chocolatoso código belga

Silvano García premiado en Arribes

AGWA de coca

Magna cata de íconos del vino español

Serafín Alvarado, Maestro Sommelier en San Juan

 

El plácido Mosela desde la terraza de S.A. Prüm

Mosela: cauce de vino

Fotos propiedad de Viajes & Vinos, Inc. Prohibida su reproducción.

Tercer y último capítulo de "En el reino de la Riesling"

La postal inundada de castillos y el intenso tránsito por el Rin transmuta en el Mosela su imagen a una más plácida y fervorosa con iglesias de altos techos puntiagudos, minúsculos pueblos esparcidos escuetamente a la vera del camino, y la pasmosa  quietud de las aguas del río. Pero entre uno y otro retrato, siempre un horizonte de viñas. Casi interminable. Pues si Alemania acuna el 60% de los viñedos de Riesling del mundo, el Mosela concentra a gran parte de los Rieslings alemanes. De hecho, allí se halla la mayor extensión continua de viñedo Riesling del mundo, unos 6 kilómetros corridos.

De la sima a la cima, las viñas trepan escalando las escarpadas laderas con inclinaciones alucinantes que convierten el cultivo y la vendimia en un ejercicio de alpinismo. De la sima a la cima va tras las vides el hombre, amarrado a una soga para vencer el combate contra los resbalosos suelos de pizarra, y recoger la uva que entregará una botella de Riesling. En el Mosela el manejo de una hectárea de viña requiere de 1,200 horas de trabajo, mientras que en otras zonas productoras apenas se necesita  la mitad de ese tiempo y hoy día un importante reto de la denominación es la escasez de mano de obra debido a la laboriosidad que requiere este tipo de cultivo. El terreno pizarroso y poco estable en muchas pendientes, algunas con inclinaciones de hasta 75 grados, impide el cultivo en terrazas y limita el uso de maquinaria para la vendimia, que se completa casi enteramente de forma manual.

El cauce del Mosela atraviesa Francia, Luxemburgo y Alemania hasta desembocar en el Rin, y los lagares que ocasionalmente surgen en su paisaje evidencian que allí ya se elaboraba vino desde la época romana. No en balde en la zona se halla la importante ciudad de Trier, la ciudad más antigua de Alemania, fundada como ciudad industrial por el Emperador Augusto y posteriormente convertida en segunda capital del Imperio romano, un lugar que se surtía de los vinos del Mosela y donde también abundaban potentados vinícolas, con residencias y bodegas subterráneas que aún hoy perviven, aunque sin función elaboradora. 

Con 8,975 hectáreas cultivadas, 91% de uva blanca y el resto de tinta, el Mosela es la 5ta región en extensión en Alemania y en sus viñas domina la Riesling, con una presencia más discreta de otras cepas como la Müller-Thurgau, Kerner y la Elbling, una uva que data de épocas romanas. Su producción la dominan por mucho los Qualitätswein, seguidos por los Spätlese, Kabinett, Auslese y los Rieslings más dulces. La región promedia una producción de unas 70 a 80 mil botellas por bodega.

Mientras el Rin corre de este a oeste, el Mosela corre de norte a sur. Ésa es quizás la primera diferencia entre regionales vitivinícolas, pues la dirección del viento cambia conforme lo hace la orientación del río. Contrario al Rin, el valle del Mosela tiene muchos meandros, es decir, cada curva que describe el curso de un río, lo que protege a las viñas del viento, algo que no sucede en el Rin, donde hay vientos de norte y sur.

Fotos propiedad de Viajes & Vinos. Prohibida su reproducción.

Aunque comparte con el Rin paralelismos en sus suelos, el Mosela tiene la particularidad de tener no sólo una mayor abundancia de pizarra, algo muy evidente en la multitud de edificaciones de piedra que predominan en la arquitectura, sino también una mayor variedad de tipos y colores, con lo que la Riesling se nutre de una mayor diversidad de suelos de origen que permiten lograr expresividades diversas de su mineralidad. Ya no sólo se trata de si el suelo es pizarroso, sino si es de pizarra roja, o azul o negra, cada una impartiéndole notas diversas al vino. Así, la pizarra azul confiere notas de manzana verde, la roja de herbáceas, las rocas primitivas a membrillo, y otros suelos como el arenoso resaltan albaricoques, el “loess-loam” las de toronja, y el “muschelkal”, los mangos.

Otra diferencia importante entre Rin y Mosela es la altitud, mayor en este último, lo que marca una diferencia de temperatura entre zonas que, aunque ínfima, tan sólo 0,6 grados C menos en el Mosela, deja su huella en el vino. En el Mosela las cosechas son también bastante tardías, usualmente a mediados de octubre, pudiendo extenderse hasta entrado noviembre o incluso inicios de diciembre, mientras que en el Rin y el Mittelrhein usualmente transcurren ente fines de septiembre y mediados de octubre.

A pesar de su historia productora, en la década de 1970, los cultivos de Riesling se trasladaron de las empinadas pendientes de montaña que les han dado fama, a áreas más llanas y menos aptas para la viticultura. Esto devino en la producción de vinos más sencillos y mucho más baratos, desmereciendo el nombre del Mosela y el prestigio que le envolvía. Bodegueros como Egon Müller o Thomas Haag ayudaron al renacer de los Rieslings del Mosela ya entrado el siglo XX.

Hoy día existe un movimiento que sigue la línea de Borgoña en su esfuerzo por resaltar la apelación de las parcelas, tipo cru, y reafianzar a la Riesling como uva protagónica. Anteriormente se mezclaron uvas para incrementar el azúcar del mosto, lo que tampoco fue propicio a la percepción pública sobre los Rieslings.

Tradicionalmente conocida como Mosel-Saar-Ruwer, uniendo a tres ríos con esos nombres, en agosto de 2007 y con el objetivo de simplificarse de cara al consumidor, la región determinó designarse más genéricamente como Mosel, puesto que esta es la zona predominante, con casi nueve mil hectáreas de viñedo. Con ello, a partir de 2009 las etiquetas  deberán indicar únicamente “Mosel”, en lugar de “Mosel-Saaer-Ruwer”, aunque los vinos procedentes del Saar (200 a 300 hectáreas) o del Ruwer (80-100 hectáreas), podrán añadir esa procedencia en las suyas.

Los Rieslings del Mosela

En general, los Rieslings del Mosela son de notas más dulces que sus contrapartes del Rin. De hecho, el Mosela es una de las más famosas áreas alemanas con gran tradición de Rieslings botritizados.

Antaño, entre el 1920 y 1950, como resultado de un mayor paso por barrica y la ausencia de condiciones estériles de embotellado, los vinos mostraban unas frutas más oxidadas, contrario a lo que se busca hoy, una fruta mejor preservada. Por ejemplo, antes los Kabinett del Mosela tendían a mostrar notas de manzanas, que luego fueron convirtiéndose en melocotones blancos, luego amarillos, posteriormente enlatados y hoy traen más recuerdos a piña. El Mosela está produciendo hoy vinos de bajo contenido alcohólico, pero con fruta, acidez, cuerpo y todas las características de excelente vinos, con buena capacidad de envejecimiento. Kabinetts delicados y frutosos, o Spätlese de rica finura con un ensamblaje de fina acidez y mineralidad.

Muchos Rieslings jóvenes se consumen del mismo año de la cosecha, aunque una característica de los Rieslings del Mosela es que se redondean, haciéndose más armónicos y con un mejor ensamblaje luego de su primer año.

La mayor parte de los vinos se embotellan en bodegas individuales y los mejores se elaboran en proyectos pequeños.

Los bodegueros del Mosela destacan la calidad de las cosechas de la región desde hace unos 20 años,  salvo la añada 2006, que fue una añada con mucha botritis. La del 2007 se define como una cosecha arquetípica, muy estructurada y buen ejemplo de lo que son los Rieslings, vinos con fruta, mineralidad e intensidad,  a la par que pureza, frescura, ligereza y una intensa expresividad de la tipicidad del terreno.

Las bodegas del Mosela

Schloss Lieser

Tras las rejas al costado de la carretera que bordea al Mosela a su paso por Lieser surge un palacio misterioso de oscura piedra que evoca al misterio fílmico inglés, al espíritu de "Los Otros" de Amenábar o de Alfred Hitchcock. El silencio y la curiosidad por escabullirse a través de una de sus puertas cautiva de Schloss Lieser, un castillo, de momento, abandonado, pero que antes, además de residencia noble, tenía una bodega, que para la última posguerra era una de las bodegas señeras de la región.

 

Castillo y bodega se dividieron en la década del 1970, y tanto viña, como facilidades elaboradoras se echaron a perder. Pero en la de los noventa, Thomas Haag, de reputada herencia vitivinícola y uno de los propulsores del nuevo Mosela, llegó a la bodega de Schloss Lieser, primero como enólogo, para recomponer aquel caos de uvas y botellas. A fines de esa década se convirtió en su propietario.

Sus cuidadas manos no reflejan su andadura de viticultor. Pero sus largos y finos dedos agarran y señalan con firmeza su quehacer y una perfecta certeza de sus objetivos. Hacer vinos claros y limpios, vinos individuales que muestren perfiles diferentes no sólo como resultado del terroir, sino también de la mano de quien los elabora. Innovar pero manteniendo su tradición, y asegurarse que la Riesling no sea tan sólo una moda pasajera sino que se afinque con permanencia en las preferencias del consumidor.

 

Haag se esfuerza por crecer, pero sin sacrificar esos monitoreos rigurosos y esos escrupulosos controles de calidad típicos de los proyectos familiares. Sus viñas se extienden por poco más de nueve hectáreas, de las que nacen unas 72 mil botellas, enteramente Rieslings.

Los vinos de Schloss Lieser, un VDP, se caracterizan por su enorme finura y, sobre todo, por la gran habilidad de Haag de elaborar unos caldos de muy bajos contenidos alcohólicos, pero con sustancia aromática, gran sedosidad en boca y unas delicadas notas dulces. Toda la producción se fermenta en acero inoxidable.  Es además propulsor del uso de las tapas roscas.

Desde sus vinos más básicos a sus Beerenauslese, los de Schloss Lieser se destacan por su excelente acidez, notas de levadura en algunos de ellos, y mineralidad conjugada con notas florales, como las rosas, o frutales que van desde las predominantemente tropicales papaya, piña o guayaba, a las frutas de nuez como el melocotón.

De la decena de vinos catados con Haag, se destacaron su Lieser Niederberg Helden Riesling Spätlese 2007, por sus notas de levadura en armonía con un excelente equilibrio entre acidez y azúcar residual; el Lieser Niederberg Helda Riesling Auslese Goldskapel 2007, que con tan sólo 7% de alcohol, deslumbró por su frescura, fruta, sedosidad, dulzor y acidez, manteniendo unas notas de fermentación que evocaron las levaduras de los champanes; y el Lieser Niederberg Helden Riesling Beerenauslese 2006, con 6% de alcohol, y que ya desde nariz anticipó su cremosidad con notas muy perfumadas a melocotón y guayaba. Este cosecha tardía fue suave, y con acidez y dulzor en perfecto equilibrio.

 

Zilliken, mariposas del Saar

Una densa niebla subterránea flota en la cava de piedra de los Zilliken en Saarburg. Desde el exterior nadie pensaría que a nueve metros de profundidad se esconde todo un laberinto secreto de vino, decorado con humedades desorbitantes, las más pegajosas lamas recubriendo concavidades pétreas, botelleros cubiertos de mohos tan abundantes como el algodón de azúcar y una historia de supervivencia que hoy se moja con Rieslings como mariposas.

260 años de historia vitivinícola carga a hombros Hans Joachim Zilliken, cuyo padre compró la cava subterránea en los alegres años 20. Antes de equiparse como bodega, ésta sirvió como refugio antiaéreo en la Segunda Guerra Mundial. Hoy, adentrarse en ella es sumergirse en un pasado de recuerdos que hablan mientras uno atraviesa los humos como de rocío y se recorren toneles que se han usado por el último medio siglo y en los que muchos vinos pasan medio año.

La producción de Zilliken es enteramente de Rieslings, una uva de espectro multidimensional que la casa busca expresa en un estilo “como mariposas”, es decir, con belleza y vitalidad, poder y delicadeza, mostrando muchas capas sin ser denso. La bodega elabora apenas unos 60 a 70 mil botellas con vides procedentes de suelos de pizarra, cuarzo y diabas (basalto).

Aunque la bodega se precia de sus vinos de notas más dulces, casi toda su producción se enfoca en los vinos más frescos. De entre éstos se destaca el Dry Kabinett Butterfly, un semi seco, mezcla de vinos de barricas específicas, algunos en los que se ha detenido la fermentación. Este vino, con cierre de tapa rosca, empezó a elaborarse hace pocos años y hoy día representa la mitad de la producción de la bodega. Su cosecha 2007 se destaca por sus notas florales y minerales, su buena acidez que le confiere frescura, y un suave dulzor que le aporta estructura.

En Zilliken hay una gran consistencia entre etiquetas, sin las diferencias que pueden acusar entre una y otra los vinos de otras bodegas.

La bodega embotella algunos vinos exclusivamente para la subasta anual de Trier, un evento evocador de la del Hospice de Beaune en Borgoña, en el que se comercializan vinos de la más alta calidad, de barricas más específicas, altos precios y no siempre disponibles comercialmente. Un buen ejemplo de éstos fue un 2005 Saarburger Rausch Auslese, convertido en un noble de notas almendradas, a albaricoque, mieles y tostados. La bodega busca embotellar sus vinos ya reducidos, para evitar su oxidación.

Zilliken también se lució con un Auslese Goldkap del 89, dorado, con una conjunción de aromas a cera, cítricos y miel, envolvente, con buena acidez y mayor estructura en boca, y un potencial de guarda, según Zilliken, de unos 20 a 30 años más.

En casa de Prüm

La terraza de la casa bodega de los Prüm en Wehlen se enmarca en un retrato de placidez, viñas y un muro de piedra reflejados en el Mosela, que recuerda el lago de la casa Von Trapp en The Sound of Music. La música en S.A. Prüm viene del chocar de las copas, de la simpatía de Raimund y del placer de la amistad compartida que se degusta en la casa.

En 1923 su abuelo Sebastian Alois, S.A., hizo la casa y la bodega. Construyó bajo tierra una cava subterránea que casi se da de bruces con el río. Y antes de él, su ancestro Jodocus Prüm, erigió el famoso viñedo Sonnenuhr, señero en el Mosela, y origen de los vinos de muchos vinos de la casa.

En la Segunda Guerra Mundial la producción de la bodega se redujo a apenas una barrica de 500 litros, debido a las infecciones en la viña, la carencia de mano de obra por estar los hombres en el frente de combate, el poco cuidado que se brindaba a los vinos, y a la destrucción de puentes que incomunicaron la zona. En la posguerra empezó a crecer la demanda por vinos dulces y con ella un restablecimiento de la producción.

Desde 1156 los Prüm han tenido viñas en la zona y Raimund elaboró su primer vino en 1970. Amante de la caza, la pesca y la elaboración del vino, el reto de Raimund es producir uno de viñas viejas centenarias. De hecho, Saskia, su hija y mano derecha en la bodega, completó un estudio en el que descubrió en la zona cepas sin injertar de más de 200 años.

Si otros bodegueros se precian por colocar sus vinos en cotizados restaurantes, Prüm tiene claro el enfoque comercial de su bodega, una de las que produce mayores volúmenes, tanto de su propio vino como de marcas privadas y tiene presencia en unos 50 países y alta mar, ya que los cruceros son un mercado muy importante para sus vinos.

Toda la uva se cosecha a mano, aunque 40% se compra. La bodega es una estructura de madera que Prüm utiliza como testimonio de su compromiso con un trabajo cercano y sensible a la naturaleza. De hecho, la bodega hace un vino ecológico. Contrario a los de Reichsgraf von Kesselstatt, que usan levaduras autóctonas, los de Prüm, se elaboran en su totalidad con levaduras cultivadas. Los vinos fermentan en acero inoxidable y se somenten a trabajo en lías, antes de pasar a criarse en depósitos de acero o barricas muy viejas.

La bodega elabora un agradable Sekt Riesling Brut 2006, criado en lías por 18 meses y siempre de añada (vintage). Además, un Chardonnay sin madera y un suave Pinot Blanc orgánico que pasa por un poco de madera. Además de este espumoso, Prüm tiene unos vinos más de imagen comercial, como sus Solitar y Essence, que nacieron en 2003 de la necesidad de añadir acidez a los vinos de esa caliente cosecha. En 2007 casi todos los vinos producidos en la bodega se pasaron a cierres de tapa rosca.

Los vinos de Prüm no tienen la concentración de otros vinos del Mosela, pero tienen la peculiaridad de mostrar una mineralidad de notas más saladas. En su inventario hay vinos que cubren todo el espectro de categorías de vinos alemanes, siendo los más interesantes los Spätlese y todos los que le prosiguen en la escala de dulzor y madurez de la vid al momento de su recolección.

Divinidades agradece al German Wine Institute y a Wines of Germany su invitación a conocer de primera mano el principal Destino Riesling en el mundo. Fotos propiedad de Viajes & Vinos. Prohibida su reproducción.

Tras los pasos del Ron del Barrilito y el Café Encantos

con George Durán y Marcela Valladolid en el Puerto Rico Wine & Food Fest

El ron, el gran eslabón del Caribe, tiene en la región un origen que se remonta a varios siglos y se asocia al cultivo de la caña de azúcar extendido por gran parte de las Américas. Es precisamente ésta la materia prima de donde procede el ron, una bebida alcohólica producto de la fermentación de la caña, la destilación de su alcohol y el cuidadoso envejecimiento de sus mezclas en barricas de madera.

En Puerto Rico se elabora ron desde inicios del período colonial y, a pesar de la desaparición de la industria cañera en el siglo XX, hoy día continúa produciéndose en la Isla como uno de los productos que más aporta a la economía nacional.

Los rones puertorriqueños se caracterizan por su finura y por su envejecimiento obligatorio.

“¿Y si Puerto Rico no produce sus mieles sino que se importan, si incluso hay productores que ni siquiera destilan, qué es entonces lo que hace a su ron tan especial? “, fue la pregunta de George Durán.

Barrilito: el ron que quería ser coñac

“Pasión y orgullo, pero también marcan diferencia las fermentaciones, las levaduras que se usan para ellas, las mezclas que se hacen de los destilados y el proceso de envejecimiento”, concluyó Manuel Fernández, tercera generación de la familia elaboradora del célebre Ron del Barrilito, durante una visita de periodistas internacionales invitados al Puerto Rico Wine Fest, de la que formó parte Divinidades.

De Puerto Rico se conocen marcas como Captain Morgan, Don Q o Bacardi, la más reconocida del mundo y referente por excelencia de la categoría ron, pero hay otras como Ron del Barrilito, menos conocidas a nivel internacional, de menor producción, pero muy codiciadas por los conocedores.

Así, casi escondido está este oasis de ron e historia en pleno centro de la actividad metropolitana. Traspasar sus linderos es sumergirse en un viaje en el tiempo, que del siglo XXI retrocede a fines del XIX para sentir el espíritu  de don Pedro Fernández, un hacendado puertorriqueño que cursó estudios de ingeniería en Francia, donde se inspiró en sus coñacs para hacer un ron inicialmente para consumo de la familia y sus amigos, que reemplazase a otros destilados europeos populares en aquel entonces. Cuando en su Hacienda Santa Ana ofrecía algo de tomar a sus invitados, éstos le pedirían un poco de “ron del barril”, originando así el nombre Ron del Barrilito, un ron que Fernández, quien también ocupó importantes cargos públicos en Puerto Rico, comenzó a producir con fines comerciales en 1880.

La Hacienda Santa Ana continúa albergando hoy las facilidades de Ron del Barrilito, aunque en ella ya no se cultiva la caña de azúcar que entonces servía de base a los rones. Tampoco existe la destilería propia para la que don Pedro hizo traer de Francia un alambique, y que cerró por motivo de la Prohibición en las primeras décadas del siglo XX.

Lo que sí existe es una barrica reliquia con ron elaborado con pura melaza puertorriqueña, y que reposa en ella desde 1942, y sólo se embotellará el día que Puerto Rico alcance su independencia, como lo había instruido Edmundo, hijo de don Pedro. “La hemos catado una o dos veces y se ha ido refrescando con nuestros mejores rones”, explicó Manuel, hijo de Edmundo.

Pero en Barrilito hay muchas más barricas que van regalando rones únicos, con una finura que evoca aquel coñac del trópico que deseaba elaborar don Pedro. “Mi abuelo quería crear una bebida de alta calidad como el coñac francés, pero con ingredientes de nuestra zona como el ron destilado de la melaza de caña”, explicó don Manuel.

En Barrilito se concentran en mezclas y añejamiento, ya que por no disponer de destilería propia compran los alcoholes a Bacardi, empresa que los destila siguiendo las precisos requerimientos de los Fernández. Hacen las mezclas de alcoholes en depósito de madera, que acusan marcadamente el paso del tiempo, y que luego de asentarse pasan a barricas en la sala de crianzas. El color que adquiere el ron es resultado de las mezclas y de la barrica, ya que la única intervención de la bodega de ron es para ajustar el grado alcohóilico. Barrilito utiliza barricas que previamente contuvieron vinos de Jerez.

La imagen del niño en la etiqueta representa un querubín sobre nubes que ofrece buenos licores a las deidades. Se trata de una representación simbólica de la mitología griega en que se ofrece Néctar, los alimentos y bebidas de mayor calidad, a los dioses del Olimpo. Barrilito no ofrece néctares a los dioses, sino a los consumidores con conocimiento y buen paladar. Todas las fotos son propiedad de Viajes & Vinos. Prohibida su reproducción.

 

Hay dos tipos de Barrilito con similar fórmula, pero diferente tiempo de envejecimiento. El 2 estrellas envejece por 3 años y el 3 estrellas “Superior Especial“ es una mezcla añejada por entre 6 a 10. En la sala de envejecimiento, cientos de barricas, algunas de las que Fernández destapa para una cata olfativa con George. El tapón de una con ron de 1982 es pura vainilla en nariz. Hay otras donde reposan rones que pronto alcanzarán casi las tres décadas, y con los que Ron del Barrilito silenciosamente maquina elaborar algún nuevo producto.

Siguiendo la artesanía de sus mezclas, el etiquetado de muchas botellas se completa también de manera manual, al compás de un radio donde los empleados escuchan las noticias del día. Al otro extremo de la Hacienda, la lluvia refresca el ambiente que por varios días ha estado impregnado de esos húmedos vapores que generan un calor infernal, como no se sentía desde hacía mucho tiempo, y que era el anticipo de un tiempo tormentosos para algunos, y de las más tranquilas aguas que para otros regalaba el cielo. La vieja casona de madera tenía sus ventanas y puertas de madera abiertas de par en par, como en las casas de campo de antaño donde se vivía tranquilo, y con la vocación hospitalaria de acoger y tratar bien a los visitantes y de brindarles algún obsequio, como lo hacía don Pedro Fernández con su muy especial Ron del Barrilito.   Distribuye en España – Iberlicor (Barcelona)

Encantados con el café

Las semillas de café llegaron de Africa a Puerto Rico en la primera mitad del siglo XVIII y durante el XIX se expandió su cultivo comercial, en gran medida de la mano de la inmigración corsa que se había afincado en la Isla, llegando a convertirse en una de las principales cosechas del país, gracias a la óptimas condiciones climatológicas que hallaba en la montaña caribeña y a la posibilidad de cultivarse en minifundios donde se cultivaban otros productos agrícolas. 

A pesar de que las plantaciones fueron devastadas por varios huracanes a fines del siglo XIX, y de que con el proceso de industrialización que arropó al país en la mitad del siglo XX la industria cafetalera decayó, en su última década una generación de jóvenes visionarios y orgullosos de su patrimonio agrícola decidió rescatarla, reenfocándola hacia la exportación de cafés de alto calibre. No tardó la aceptación internacional en repercutir en el mercado local, con lo que nuevos proyectos cafetaleros comenzaron a proliferar.

Una de esas empresas es Encantos de Puerto Rico, que a pura juventud ha ido creciendo con el café, y también haciéndolo crecer para que cada día más lo disfruten. La flor del café, blanca como nieve, florece en una hacienda en Jayuya, muy cerca del cerro La Punta, la montaña más alta de Puerto Rico, de ahí que se beneficie de la climatología que ofrecen sus tres mil pies de altitud, suelos fértiles y agua pura.

Allí se cultivan las especies robusta, que se caracteriza por ser fuerte, amarga y perfumada, y arábiga, ésta última más resistente, con granos que ofrecen un café de sabor suave y delicado, y menor contenido en cafeína que la primera. Entre sus variedades la típica, de bajo rendimiento y predominante en Puerto Rico;  la bourbon, una mutación natural de la típica que produce mayores rendimientos pero una cosecha más breve; y la caturra, una variedad de la bourbon que tiene un sabor pleno, y que crece bien a gran altitud aunque exige muchos cuidados. “Se tardan unos tres años desde que se planta el café hasta que está en condición de producir”, explicó Angel Santiago, joven presidente de Encantos.

Las plantaciones de Encantos son muy organizadas porque se crearon especialmente para el proyecto. Son además sensibles al entorno y se enmarcan con un bosque auxiliar, en el que unen esfuerzos con el Departamento de Recursos Naturales de Puerto Rico para generar sostenibilidad del ecosistema. Santiago comenta que semestralmente se evalúa el terreno, para ir determinando sus tratamientos y modificando los nutrientes que se le brindan conforme la manera en que se absorban. Además propician la rehabilitación de los presos, contratándolos para trabajar en la recolección del fruto del cafeto, separados del resto de los colaboradores, pero recibiendo igual paga.

Además de café en su finca hay plantadas chinas (narajas) Valencia que producen un dulcísimo jugo natural, y también de manera experiemental, higos, fresas y mandarinas. El cambio climático ha dejado sentir su impacto en el cultivo de café, con zonas en que la recolección, que tradicionalmente corre de noviembre a febrero, ya puede incluso iniciarse en agosto. Además, algunos caficultores, como Encantos, se han visto obligados a cambiar sus horarios de recogida, a horas más tempranas del día.

Arriba, café sin tostar y café tostado. Abajo, Víctor Santiago, maestro tostador. Derecha abajo, Café Encantos. Fotos propiedad de Viajes & Vinos. Prohibida su reproducción.

Recolectado el café de la finca, despulpado, lavado y secado, es en la torrefacción de Encantos en la zona metropolitana, donde se afinan los trazos de su personalidad durante el principal proceso al que se someterá: el tostado. “El tipo de tueste varía conforme el grano y los intereses del cliente. Si busca notas más amargas, u otro tipo de característica, siempre tomando en consideración las propias del café que se cultiva en Puerto Rico”, detalla Víctor Santiago, encargado del ejercicio clave en la elaboración del café. Los granos verdes se someten a intensas temperaturas a fuego vivo, y una vez alcanzado el objetivo del tueste, éstos se depositan en un amplio contenedor, donde se hacen girar mientras un abanico los refresca, sin alterar las características adquiridas en el tostado. Los granos luego se distribuyen por conductos diversos, dependiendo de si se molerán o utilizarán tal cual.

Hay mil formas de disfrutar el café, caliente, como frappé, con sabores o con leche. El café se utiliza no pocas veces en platos dulces, pero hay aún un mundo por descubrir en su uso como ingrediente o sazón de platos salados. Algunos cocineros lo emplean, como el reconocido italiano Carlo Cracco, quien elabora un risotto con erizos de mar en el que se utiliza el café molido como agente integrador, contrarrestando la grasa de su cremosidad, y la dulzura y aromaticidad de algunos ingredientes, como el erizo de mar, añadiendo una nota amarga. Otros, también lo utilizan en salsas, y para crear cortezas en las carnes.

¿Cuál es el denominador común del café y el ron? El orgullo y pasión que por su herencia sienten los que están llamados a continuarla.

DiVINIbriefs

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elBulli cambia su temporada de apertura

La cargada agenda de su cabeza, Ferrán Adrià, ha dado un girón a la agenda de apertura de elBulli, que a partir de 2009 abrirá del 16 de junio al 20 de diciembre, en lugar de 1ro de abril al 1ro de octubre como tradicionalmente hacía. Esto permitirá, además, que durante su período de cierre, el equipo de elBulli pueda investigar con productos de la temporadas de otoño.

 

La Eva de Coors

Coors, la segunda cervecería en importancia del Reino Unido, explora la posibilidad de desarrollar una cerveza específicamente concebida para las féminas de ese mercado. El proyecto “Eve”, que así se llama el estudio, se basa en que la hipótesis de que las cervezas allí disponibles son muy de corte masculino, con lo que busca un producto con perfiles más seductores al paladar de las damas y de este modo incrementar su consumo, que actualmente sólo alcanza al 12 por ciento del universo femenino británico.

Restaurantes

Sangría Global Cuisine con nuevo espíritu de aventura gastronómica

A casa llena estrenó nuevas faciliades Sangría Global Cuisine, que desde su antiguo hogar como Sangría & Fondue en Caguas, ahora llega al centro de la acción metropolitana, con un amplio y moderno local de muy fácil acceso a empresas y residentes de las zonas de Cupey y Río Piedras, el mismo trato acogedor y, por supuesto, los mismos sabores de intrepidez creativa del chef Pedro Torres

Torres, uno de los más talentosos de la nueva generación de jóvenes cocineros puertorriqueños ha fundamentado e inspirado la evolución de su cocina en una base de ingredientes y platos muy criollos, algunos casi en peligro de extinción, pero con unas arriesgadas técnicas de vanguardia. El cocinero busca que el comensal se atreva a traspasar sus propios límites, y pierda el miedo a ser radical y experimentar cosas nuevas, de ahí que en los últimos años haya hecho hincapié en una cocina donde se destaca el uso de la ciencia para resaltar y añadir innovación a su propuesta culinaria. Emulsionantes, gelificantes, alginatos y otros integran la despensa de Torres, para modificar texturas creando aires, espumas, caviares y otros, pero sin perder la conexión con los platos de la tradición que también placen al comensal.

En sus nuevas facilidades Sangría Global Cuisine dará continuidad a su menú, con propuestas como el costillar de cordero con costra de plátano y semilla de calabaza con salsa de queso, risotto de setas y espuma de tamarindo, o los guanimes de bacalao con espuma de coco, los ñoquis de yuca, los fideos de camarón, y otras novedades, como el dulce de chayote con el que experimenta jugando con la gelificación.

Con el nuevo establecimiento llega también un nuevo bruch dominical, que incorpora notas también de novedad técnica y de conjunción de sabores, con platos de desayuno, que también rezuman notas criollas. El restaurante forma parte de los que sí permiten a los comensales traer sus propias botellas de vino.

 

Sangría Global Cuisine

Dirección: Calle Alda #1577, Urb. Caribe en Rio Piedras

Tel. 787-758-8596

Horarios: Martes a Viernes 11:30 am 10:00 pm; Sábados 6:00 a 10:00 pm;

Domingos 10:30 am a 4:00 pm

A la mesa del chef Luis Alvarez

Una pulcra y amplia cocina sirve a un gigante que acoge a miles de visitantes de Puerto Rico y el exterior. Es la que comanda el chef puertorriqueño Luis Alvarez, responsable de la oferta gastronómica del Centro de Convenciones de Puerto Rico y su Ficus Café, y quien como chef anfitrión, invitó a sentarse a una mesa privada en sus dominios a un selecto grupo de invitados del Puerto Rico Wine & Food Fest.

“La gente que visita a Puerto Rico viene buscando nuestros sabores, algo que no siempre se halla en otros grandes lugares de reunión que ofrecen menús más clásicos y neutrales”, explicó a Divinidades. De ahí que los menús del Centro de Convenciones tengan ese indiscutible acento criollo y caribeño, bien reflejado en el menú que sirvió en su Chef’s Table. “Uso mucho recao, cilantro, pimiento morrón y batata. Y mi plato favorito es el bacalao con viandas”, añadió.

Las presentaciones de los platos fueron sencillas, pero creativas en el uso de ingredientes de la culinaria caribeña. Éstos se presentaron de formas menos tradicionales, pero siempre de fácil elaboración incluso para los menos experimentados, y con una gran concentración de sabor.

Éste fue el caso de un churrasco de ternera con salsa de vino y una deliciosa batata mameya con crema, que cautivó a los asistentes por su novedad e intenso sabor. Igualmente lo hicieron unas empanadas colombianas de harina de arroz y aceite de achiote, jugosas y recién hechas, que se acompañaron de un mojo tipo sofrito con jalapeño y tomate. De entrada, dos productos de temporada, el panapén y los aguacates, convertidos en un aperitivo de tostones fritos de pana con un relish de aguacate y cerdo. La conclusión tuvo coco en dos texturas, con un cremoso tembleque de coco, un plato tradicional de la culinaria boricua que, en este caso, se rellenó y se sirvió sobre una base de una blanda galleta de coco rallado. Fotos propiedad de Viajes & Vinos.

Academia del Vino de España sesiona en San Juan

Inquieta al sector su profesionalización a través de la educación

“El vino sin cultura es alcoholismo”, afirmó contundente Pancho Campo, presidente de La Academia del Vino de España, experimentado educador que imparte internacionalmente cursos de la WSET y los de educadores del vino español para la Society of Wine Educators, y ha encabezado las intensas jornadas académicas y catas magistrales que se han estado celebrando en San Juan. Además de educador, Campo es candidato al exigente título de Master of Wine y uno de los más reconocidos especialistas internacionales sobre el impacto del cambio climático en la industria del vino.

Precisamente, una de las inquietudes que empujó a los asistentes es su reponsabilidad profesional para fomentar la cultura del vino, en un momento en que la experiencia vinícola de los nuevos consumidores parece centrarse en la cata pura y dura, o en los sorbos por sorber o por lucirse, limitados a un trivial contacto social o de entretenimiento, y sin profundizar en el contexto, las anécdotas y conocimiento que ayudan a apreciar mejor al vino.

Las sesiones que se extendieron durante tres días con presentaciones teóricas y catas prácticas permitieron hacer un recorrido panóramico por el amplio universo del vino, haciendo hincapié en zonas esenciales de vino en Nuevo y Viejo Mundo, pero también en zonas relevantes, aunque poco recurridas o en crecimiento, con propuestas de vinos disponibles en el mercado pero que quizás por  desconocimiento el profesional no explora ni invita al consumidor a explorar.

De este modo se trataron asuntos como el ciclo vegetativo de la vid, las uvas menos conocidas de algunas zonas productoras, vinos nobles, espumosos, y se realizaron paseos vitivinícolas por las principales zonas productoras de Francia, Alemania, España y otros países productores.

Fine Selections, La Enoteca de Ballester, El Almacén del Vino de B. Fernández, CC1, La Cava de Oscar, Bodegar y V. Suárez fueron algunas de las empresas distribuidoras que auspiciaron o participaron en el curso.

Las sesiones de aprendizaje vinícola se extendieron hasta el día 30 de agosto, con los cursos de capacitación para educadores del vino de España. Se programan nuevos cursos para marzo de 2009.

Maestro Sommelier en San Juan

Sobre las tendencias del mercado también comentó a Divinidades que a raíz de la crisis económica que afecta los Estados Unidos, se está viendo una tendencia hacia las actividades gastronómicas fuera de restaurantes, con lo que la industria ha visto como las compras se han trasladado de establecimientos de consumo, como los restaurantes u otros del sector HORECA, a lugares donde el consumidor compra el vino directamente, tales como supermercados, tiendas especializadas y grandes superficies.

Desde su proyecto educativo en la desaparecida distribuidora Cadierno, Serafín Alvarado fue responsable de la democratización de la educación y consumo de vino en Puerto Rico, lugar que abandonó para irse a trabajar en el conocido restaurante Charlie Trotter’s, en Chicago. Allá se convirtió en uno de los pocos Master Sommeliers del mundo y el primero de América Latina con el español como lengua materna. Hoy tiene a cargo programas de educación en vinos de Southern Wine & Spirits en Illinois, y participa activamente en los programas de enseñanza que la Corte de los Master Sommeliers ofrece alrededor del mundo.

Los íconos y nuevos íconos españoles en San Juan

Acostumbrados a presentaciones promocionales de bodegas individuales, los encuentros para catar y contrastar vinos de bodegas y regiones diferentes son siempre un aliciente de curiosidad para descubrir a los sobresalientes. La curiosidad se hace más irresistible si los nombres que se incluyen en el conjunto a evaluar tienen el peso de algunos de los que se incluyeron en la gran cata coordinada como parte de las jornadas académicas que la Academia del Vino de España realizó en Puerto Rico. Y cuando en una cata a ciegas, libre de prejuicios, muchos de esos grandes nombres se ven opacados por algunas sorpresas, quiere decir que hay que detenerse a analizar lo que se define como “un gran vino” o qué es lo que busca el consumidor actual en “un gran vino”.

Según explicó Pancho Campo, presidente de la Academia y conductor de la degustación, en la definición de un gran vino intervienen consideraciones comerciales de precio, disponibilidad, imagen, prestigio y puntuaciones de la crítica. Pero también consideraciones técnicas, que muchas veces fundamentan a las anteriores, como su equilibrio, la persistencia del placer, la intensidad, su complejidad, su concentración y su longevidad. Pero, al igual que sucede con la gran cocina, tal vez la consideración más importante es la capacidad de un vino de generar emoción.

En esta cata no la hubo. Pero eso no quiere decir que los vinos degustados no fueran grandes vinos, sino únicamente que no se expresaron como tales y en su esplendor al momento de la cata. “No hay grandes vinos, sino grandes botellas”, opina Campo.

Ninguno de los 14 tintos catados de Rioja, Ribera del Duero y Priorato mostró defectos técnicos. Pero, en general, sí más potencia que equilibrio, con una predominante astringencia, que quizás anticipa que en el futuro los vinos ensamblarán mejor el conjunto de cualidades que definen a los grandes. A lo largo de la cata, muchos vinos se fueron refinando, dando un perfil mejor engranado y expresivo de su grandeza.

Un hasta esa noche menos conocido A de Anta 2004 de la Ribera del Duero que empató en primer lugar con un Pago de los Capellanes Finca El Picón 2003, de la misma denominación, opacó a nombres como Pingus o Vega Sicilia. El Anta, un vino de producción muy limitada y muy expresivo una de opulenta jugosidad frutal en boca (producto sin duda del Merlot en su cupaje) conjugada con un gran refinamiento en nariz; El Picón, por la elegancia con que manifestó en boca y nariz su complejidad de notas especiadas, vainilla, fruta y taninos más equilibrados.

El segundo lugar fue para otro representante de la Ribera del Duero, AAlto PS 2004, un vino de la firma del grande entre grandes que es Mariano García, que se ha colocado siempre a la delantera en catas similares a nivel internacional, pero que en esta cata no fue todo lo expresivo que se ha manifestado en otras. El tercer lugar se compartió entre el riojano Lealtanza Reserva Artistas Españoles Sucesión Miró 2001, un vino de colección que cautivó en nariz, y un Clos Mogador 2005, elaborado en el Priorat por otro grande, René Barbier. Al igual que sucedió con el AAlto, en esta cata el Clos Mogador tampoco manifestó todo su potencial.

Aunque este ejercicio se concentró en vinos de Rioja y Ribera del Duero, en cualquier cónclave de grandes hoy día habría, según Campo, que expandir el espectro a representantes de otras denominaciones como Jumilla o Toro.

Los tintos de la cata:

De la Tierra de Castilla y León: Mauro Vendimia Seleccionada 2004

De la DOCa Priorat: Clos Mogador 2005

De la DO Ribera del Duero: A de Anta 2004, AAalto PS 2004, Pago de Los Capellanes Finca El Picón 2003, Pérez Pascuas 2001, Pingus 2005, Vega Sicilia Único 1998

De la DOCa Rioja: Barón de Chirel 2002, Hiru Tres Racimos 2003, Marqués de Vargas Reserva Privada 2001, Ontañón Gran Reserva 1998, Viña Tondonia Gran Reserva 1981.

Otros vinos degustados incluyeron un Manuel Raventós Gran Reserva Personal 2000 (DO Cava) y un 1583 Albariño de Fefiñanes (DO Rías Baixas). ¡Qué lástima que las casas representantes de otros grandes vinos que no participaron en esta cata hayan desaprovechado la oportunidad de medirse entre los grandes!

Vinos y bodegas

La línea Reserve se elabora a partir de uvas de las mejores zonas del sur australiano procedentes de vendimias muy seleccionadas, y ofrece un óptimo valor en vino de su categoría. Varios pasan por fermentación maloláctica para añadir complejidad al vino.

El Shiraz es el Reserve de más venta en los Estados Unidos, y muestra unas curiosas notas vegetales un poco atípicas de los vinos de esta uva, pero que Spagnuolo explicó son afines con los vinos cuyas vides proceden de áreas más frescas. El Reserve Cabernet Sauvignon tiene algo de uva procedente de Coonawara, la principal zona productora de esta variedad en Australia.

Jacob’s Creek tiene también otro excelente cupaje Shiraz-Cabernet, más básico que el Johann, así como espumosos, que han tenido una fantástica acogida del público como buenas compras por su excelente relación precio calidad.

Los vinos de Jacob’s Creek florecen al airearse un rato, intensificando sus aromas y fragancias frutales, y minimizando percepciones de un alto contenido alcohólico. Son, además, propuestas cuyo placer se incrementa acompañadas de alimentos.

Jacob’s Creek produce una extensa variedad de vinos aunque no todos se exportan. Unos novedosos son a base de Pinot Grigio, una variedad foránea que ha tenido un crecimiento increíble en Barossa Valley por su buena adaptación al terreno australiano.

Dónde comprar: El Almacén del Vino de B. Fernández

Esa misma armonía, pero con mayor juventud mostraron el Crianza 2004 y el Reserva 2001, este último un vino espléndido y una excelente compra en reservas de la Ribera del Duero.

El Arbucala, de Toro, ya ha comenzado a cautivar paladares en América, incluido el del Wine Advocate de Robert Parker que le confirió 91 puntos y es un vino que proviene de uva muy seleccionada de unas viñas de unos 35 años. El Arbucala es un vino de gama alta, elegante y estructurado, donde el perfil de fruta no estalla como en otros vinos de la zona, sino que se encadena de forma sutil con notas minerales, a tiza, a suave talco, ceniza e incienso. El vino pasa 18 meses en barrica canadiense y francesa.

 

Dónde comprar:

En Puerto Rico: La Enoteca de Ballester

En República Dominicana: Vinos, S.A.

 

Swedish Hill Winery arrasa en el New York Wine & Food Classic

La bodega de Finger Lakes se alzó con el trofeo del “Governor’s Cup” y el reconocimiento como bodega del año en la reciente competencia del New York Wine & Food Classic competition. El “Governor’s Cup” reconoció al mejor vino de entre las 775 etiquetas procedentes de Long Island, Hudson Valley, Finger Lakes, Niagara Escarpment, el Lago Erie y otras zonas productoras del estado de Nueva York. La bodega del año distingue a aquélla con mejor proyección basada en la categoría y nivel de premios en proporción a las entradas que presentó a concurso. Swedish Hill obtuvo además el premio al mejor blanco, con su 2007 Vidal Blanc, al mejor espumoso, por su Spumante Blush y un largo repertorio de medallas de oro, plata y bronce. Los premios se basaron en catas a ciegas de un panel de 25 jueces, conformado por profesionales del vino.

Sabores bolivarianos

Sabor Barranquilla enciende fogones

Con un sólido elenco de cocineros colombianos e internacionales se ha estrendo la primera edición de Sabor Barranquilla, un evento que busca promover las tradiciones culinarias de la región y recaudar fondos para beneficiar a comunidades menos favorecidas en Colombia. Desde la cocina tradicional de las costas caribeña y pacífica colombianas, hasta las últimas innovaciones de la cocina de vanguardia serán objeto de protagonismo en los talleres, demostraciones y conferencias que se celebrarán este fin de semana en Barranquilla.

Cuatro chefs costeños radicados en esa ciudad serán anfitriones de este evento. Alex Quessep, propietario del restaurante Zaitun, un lugar en donde la influencia árabe de sus ancestros se ve conjugada por las tendencias de la cocina contemporánea, ejecutará una demostración y dictará una conferencia dedicada al Árabe-Caribe "La nueva cultura gastronómica". Patricia Soto, chef ejecutiva del Country Club de Barranquilla y con experiencia en restaurantes colombianos y europeos, hablará de la cocina sinuana, en conjunto con la investigadora María José Yancés. Además de ellos estarán los chefs Nancy Cabrera y Caleb Sierra, con una trayectoria profesional en Francia y Nueva York.

Las tendencias de vanguardia en la cocina se abordarán por Paula Silva, del programa “Puro Chefs” del Canal Fox, y por Rodrigo Roesel, un bogotano formado en Cataluña, con profesionales como Mey Hoffman o el propio Ferrán Adriá. Es propietario del restaurante Cadaqués, en Usaquén, donde presenta una carta con influencia de la gastronomía catalana y la aplicación de las últimas tecnologías de cocina.

Otras cocineras conocedoras del Caribe gastronómico que participarán en Sabor Barranquilla incluyen a Diana García, dueña del restaurante bogotano Chef en movimiento; a Patricia Mccausland, chef y escritora, que se traslada desde Panamá para ofrecer un taller sobre los dulces típicos del Caribe; y a Leonor Espinosa, reconocida en Latinoamérica por su programa "Nueva cocina Colombiana" del Canal Gourmet.

El  sabor de la costa pacífica que busca afinidades con el Caribe colombiano y el mundo entero lo sazonan Carlos Yanguas, chef caleño dueño del restaurante Passión en Cali y gran investigador de la cocina autóctona colombiana con énfasis en la gastronomía de la Costa del Pacífico, y Catalina Vélez, del restaurante Kiva, donde diseña recetas que integran sabores de la gastronomía internacional con productos autóctonos colombianos de agricultura orgánica.

Las cocinas del mundo se dan cita en Barranquilla representadas por el peruano Daniel Manrique, especialista en ceviches y asesor gastronómico del gobierno peruano, quien impartirá un taller sobre ceviche peruano, una conferencia sobre el éxito empresarial de la cocina peruana, además de demostraciones culinarias. A Manrique se adhieren el francés Jean Paul Gravelle, quien tiene una importante trayectoria docente en Francia, y además es asesor de operaciones promocionales de la cocina australiana aborigen, y el valenciano Marcos Bernal, que mostrará la influencia de España en la cocina latinoamericana con demostraciones que girarán alrededor de los arroces realizados con frutos del mar. 

Puerto Rico Wine & Food Fest

exitosa celebración del placer de beber y comer

Tres intensos días de sabores y pasiones gastronómicos regaló el Puerto Rico Wine & Food Fest, que exitosamente se celebró en San Juan con una asistencia de miles de aficionados y apasionados de los placeres gustativos.

El Puerto Rico Convention Center vibró al son de ollas y sartenes que una pléyade de celebridades culinarias orquestó en tarima, y al del tintineo de copas y botellas que acompasó los pasos sazonados que los asistentes marcharon mientras transitaban un periplo culinario por el que degustaron rones de Puerto Rico, una oferta de vinos llena de novedades, y un ecléctico menú que permitió degustar las especialidades de decenas de restaurantes.

Con mayor o menor humor o seriedad, cocineros invitados y chef locales se lucieron en tarima con recetas prácticas, pero a la vez representativas de sus estilos y con el denominador de resaltar raíces y sabores regionales, ya que a los ingredientes criollos que utilizaron los cocineros anfitriones, se añadieron platos de la región caribeña y otros que los propios cocineros invitados elaboraron con elementos esenciales de la cocina nacional, como el plátano.

La diminuta y delgada Marcela Valladolid celebraba el cercano fin del trabajo para lanzar su primer libro de cocina, mientras preparaba unas gallinitas en salsa de chile California, albaricoque y tequila e indicaba sentirse más cómoda cocinando con estufas de gas. El puertorriqueño Wilo Benet seguía haciendo interpretaciones sobre uno de sus ingredientes favoritos, el ya no tan humilde corned beef, además de emulsiones con ingredientes criollos. George Durán reinterpretó el hot dog al estilo boricua, Luis Alvarez elaboró unas inolvidables empanadas colombianas, y Guy Fieri manejaba panes enormes mientras un disfrazado saltimbanqui le asistía en la cocina. Los cocineros demostraron nuevas recetas cada uno de los tres días del evento.

Fiesta de setas

Una de las grandes sorpresas culinarias del evento fue el mágico mundo de Elfos-Gourmet, una empresa castellana de Soria que se especializa en setas silvestres y los diferentes productos que pueden elaborarse con ellas. Como duendes mágicos y genios micológicos, Elfos transforma las setas en aceites, vinagres, mousses y harinas para sazonar o disfrutar por sí mismos.

Elfos se inició en el negocio trabajando setas frescas, pero para compensar la estacionalidad del producto posteriormente se sumergió en otras elaboraciones. Los productos no tienen conservantes ni colorantes, y en el caso de aceites y vinagres con sabor, tienen dos años de caducidad.

Destacados en el Puerto Rico Wine & Food Fest fueron los aceites y vinagres aromatizados. Dos expresiones diferentes de una misma seta conforme el producto en que se conjuga. En los aceites, se destacó el de trufa negra por su carácter e intensidad, mientras que el blanco tuvo cualidades más suaves. Por el contrario, en los vinagres, el de trufa blanca resultó el más contundente. Además de con trufas negras o blancas, hubo un aceite y un vinagre agridulce de boletus.

Las setas delicatessen también hicieron literalmente agosto en forma cremosa con varios tipos de mousses que incluyeron trufa negra con colmenilla, trufa blanca con boletus edulis, rebozuelo (chanterelle), amanita caesarea, confitado de trompeta negra con reducción de balsámico, perretxico o níscalo. El chef Millán Maroto asesora a Elfos-Gourmet en la confección de sus productos, que también incluyen setas deshidratadas, en polvo, laminadas y congeladas, pronto se espera estén disponibles en el Caribe.

 

Vía gastronómica

Una amplia oferta de restaurantes, llena de contrastes, brindó un menú en miniatura de algunos de sus platos más representativos. Desde la comida clásica española, a la tradicional mexicana, pasando por la italiana más refinada, la de sabores muy caribeños o la de notas vanguardistas, cada día fue un nuevo descubrimiento o una repetición de placeres favoritos.

Entre los manjares preferidos, dos grandes contrastes: la fusión asiática de Bambuddha con una persistente fila para degustar sus costillitas con salsa de guayaba y cinco especias, y la sencilla pero bien sazonada sopa de ajo de más tradicional Los Chavales. Además de estas propuestas también fueron populares el abundante y fresco ceviche de camarón del mexicano Tijuana’s, el bisque de langosta y crema de coco con curry del restaurante Mares en The Ritz-Carlton San Juan y la yuca en camisilla con salsa de tamarindo de Loff Services.

El menú más diverso lo ofreció Tijuana’s, que además del ceviche tenía a diario un repertorio de quesadillas, flautas, tacos y otros platillos típicos mexicanos. La consistencia en creatividad fue tal vez la del Bankers Club que cada día varió creaciones con notas de avanzada como el caviar de lechosa con queso del país y sal de menta, un tartare de atún y mango con wasabi y cebollas caramelizadas, y un tiradito de langosta con crema de erizo, salmón roe y capellini de remolacha

Además de estos manjares otros como el rollo de sushi peruano de Perrurrican, que reemplazó por yuca el arroz, y utilizó un relleno de ceviche y aguacate con sashimi y leche de tigre; el avestruz y el búfalo con majado de yautía y cilantro de Capricho; los raviolis de setas porcini de Il Mulino; la pecaminosa fuente de chocolate de Dove; o la oferta de los restaurantes que recién se integraron al programa de Mesones Gastronómicos de la Compañía de Turismo de Puerto Rico.

Novedades en vinos

La eno-oferta del Puerto Rico Wine & Food Fest se caracterizó por novedades en el mercado y novedades que aún no han llegado a éste. Así, Casa de Vinos, un joven establecimiento en San Juan, presentó sus vinos chilenos Segú, y Divino Imports trajo varias propuestas españolas que tuvieron muy buena acogida. Una esperada fue un joven Rectoral de Amandi Colleita Celeccionada de la Ribeira Sacra, una denominación que con sus mencías y otras cepas autóctonas está empezando a causar furor en los Estados Unidos y a obtener muy altas puntuaciones de la crítica especializada en vinos. Divino también tuvo los vinos de Bodegas Fernández de Piérola de Rioja, otros de Cigales y el Ribeiro, además de tés, de la “sidría” que combina sidra y sangría, y una amplia variedad de orujos, aguardientes y cremas de orujo, que también cautivaron a los asistentes del Puerto Rico Wine & Food Fest.

Por su parte El Almacén del Vino de B. Fernández también aportó novedades en su extenso despliegue vinícola, como las de American Estates Wines, una empresa especializada en bodegas boutique. Así de la mano de Nathan Eastaugh se pudieron degustar vinos de Australia, California y Nueva Zelanda, país productor in crescendo en el mercado del vino. De esta nueva oferta sobresalieron South Pirie, una bodega de Tasmania cuyo Sauvignon Blanc se destacó por su frescura y marcado fin cítrico a limón, y los vinos australianos de Turkey Flat, una bodega que alega tener las cepas más viejas de Shiraz en el mundo, y cuyos Turk Red y Butchers Block se caracterizaron por su contundencia frutal y sensaciones a mermelada en boca. El primero es un cupaje con Shiraz, Grenache, Cabernet Sauvignon y Mourvèdre, y el segundo más especiado y también refinado, tan sólo elimina al Cabernet Sauvignon de la mezcla.

Otras bodegas y productos de El Almacén del Vino incluyeron los aún poco conocidos vinos mexicanos de LA Cetto, los de la argentina Bodega del Fin del Mundo, los de la chilena Montes, los refrescantes espumosos alemanes de Henkell Trocken, dos clásicos de la Ribera del Duero como Viñ