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El continuado envejecimiento de la población, un rol más protagónico del sexo masculino como agente comprador, el impacto de los faltantes, el aumento de precios, los cambios de hábitos de compra, la aparición de compradores secundarios con mayor influencia y la preocupación por no contar con los recursos suficientes para comprar alimentos están dirigiendo muchas de las decisiones de compra en el mercado de Puerto Rico este 2021.

Son algunos de los hallazgos de mayor peso del estudio «Radiografía del Consumidor de Alimentos de Puerto Rico», un estudio anual que analiza el comportamiento del mercado de venta de alimentos de esta Isla caribeña y que ha sido foco de atención de la convención anual de la Cámara de Mercadeo, Industria y Distribución de Alimentos de Puerto Rico (MIDA), que ha vuelto a convocar a la industria puertorriqueña de alimentos tras dos años y medio de ausencia presencial debido a la pandemia del COVID-19.

Puerto Rico es la jurisdicción estadounidense con mayor número de habitantes mayores de 65 años y esta circunstancia está impactando aspectos como el tipo de producto u alimento que se compra y el crecimiento de los mismos, así como los servicios que demanda este segmento de la población. Por dar varios ejemplos, en 2021 las ventas de suplementos nutricionales y de pañales para adultos crecieron un 23%, en contraste con los pañales para niños que descendieron un 1%.

La ampliación de este segmento poblacional es uno de los elementos más importantes a tomar en cuenta por la industria de alimentos, a la que plantea tanto retos como oportunidades de negocio, con la posibilidad de potenciar o crear productos que respondan a las necesidades del segmento, así como servicios y comodidades que les faciliten la experiencia de compra. Productos más fáciles de abrir, con criterios nutricionales diversos, o mayores recursos de apoyo durante las visitas a establecimientos de compra se hallan entre las consideraciones a las que este cambio demográfico pudiera forzar.

En 2021 las féminas se mantuvieron como el principal agente comprador de la casa, con 54% de las mujeres reportando ser los agentes compradores en su casa. Pero del mismo modo ha hecho su aparición la figura del comprador secundario, que eleva la importancia del varón como comprador, siendo 46% de los compradores secundarios hombres en 2021, en comparación con poco más de 20% en 2017. Los compradores secundarios se concentran fuera del área metropolitana (77%) y tienden a tener una alta lealtad hacia los establecimientos donde compran (76% compra en la misma tienda), siendo los detergentes (64%), las carnes (54%), el arroz (32%), la leche (26%) y los vegetales (24%) los productos que más compran.

Asimismo, la familia tradicional domina en la composición de la unidad familiar, que en promedio consiste de 2.4 personas por hogar. 31% de los compradores eran familias tradicionales de padres e hijos, 27% fueron solteros y 21% son hogares monoparentales con hijos.

El porcentaje de consumidores que obtiene de su trabajo los recursos para comprar ha ido disminuyendo, de 56% en 2020 a 48% en 2021, lo que pudiera estar atado al envejecimiento de la población, que obtiene los fondos del Seguro Social y otros programas de ayudas, incidiendo también en su capacidad de compra y del mercado en general pues es el segmento de mayor crecimiento poblacional, pero simultáneamente uno que reduce su gasto promedio en compra de alimentos.

Casi la mitad del universo de encuestados (49%) señaló ser beneficiario del PAN y curiosamente este grupo tiene un gasto promedio mayor en alimentos ($ 312 mensuales) que quienes no son recipientes de este beneficio ($ 302).

A pesar del aumento de precios y de las ayudas federales durante la pandemia, el gasto mensual promedio en alimentos se situó en uno de los escalones más bajos del último lustro. En 2021 el gasto mensual promedio se cifró en $ 407, un dólar por encima de los $ 406 de 2016, $ 27 por debajo de los $ 434 de 2020, y $ 51 por debajo de los $ 458 de 2017.

La disponibilidad de recursos para la cesta de la compra se ha convertido en una preocupación para el 53% de los consumidores ---mayormente entre 35 y 54 años--- y esta inquietud no se limita a su capacidad de pago (77%), sino que también contempla la disponibilidad de oferta, el agravante de los faltantes (76%), la posibilidad de enfermarse (77%) y la escalada de precios (94%).

Al igual que sucedió con algunos productos que tras el huracán María se incorporaron de forma regular a los hábitos de compra del consumidor, tras lo peor de la pandemia del COVID-19 muchos consumidores ya han hecho suya la necesidad de mantener el distanciamiento social y otros ajustes a los que hubo que adaptarse durante el confinamiento.

Pero también el comportamiento de ese período ha impactado a más largo plazo los hábitos del consumidor, especialmente la frecuencia de sus salidas a comer fuera, la frecuencia con que viaja, la cantidad de tiempo que invierte en el supermercado, la compra de comidas online o por teléfono, y la reducción de visitas al supermercado cada mes.

Hoy los consumidores cocinan más en casa, están almacenando alimentos y productos, planifican mejor sus comidas, consumen más alimentos orgánicos, se inclinan a comprar productos hechos en Puerto Rico y a evitar el desperdicio de alimentos, mientras continúan empleando el shopper como referente informativo para sus decisiones de compra.

Quizás vinculado a lo anterior, la frecuencia mensual de visitas a los supermercados disminuyó de 5.9 a 3.7 visitas entre 2019 y 2021, mientras que aumentó a las tiendas de descuento, los clubes de membresía, pero, sobre todo, a las farmacias (de 1 a 6.9 visitas), un reflejo que puede deberse a la búsqueda de nuevos puntos de compra durante la pandemia y que debe de ser motivo de reflexión para los supermercados. En 2019 los supermercados eran el principal establecimiento para realizar compras de alimentos, con un crecimiento consolidado sobre el año anterior. Panaderías y cafeterías, que se habían vuelto un lugar importante como puntos de venta de alimentos, este 2021 no aparecen entre los lugares protagónicos. Sin embargo, la lealtad a los establecimientos fue mayor en supermercados (de grandes cadenas) que en farmacias.

Pero esta reducción de visitas a los supermercados amerita un análisis más profundo que pudiera estar vinculado al canal online como plataforma de ventas de alimentos, un tema que fue incipientemente abordado en previas Radiografías del Consumidor y que en la de 2021 estuvo notable e inexplicablemente ausente, particularmente si se toma en cuenta el incremento exponencial que tuvieron las ventas online a nivel global durante los períodos de confinamiento a lo largo de la pandemia del COVID-19, un cambio de comportamiento que permanece tras éstos.

¿Se debe la reducción de visitas al supermercado a que el consumidor han mudado estas visitas al mundo virtual mediante pedidos online o simplemente a que los consumidores ahora prefieren hacer sus compras físicas en otro tipo de establecimientos? La ausencia de análisis sobre el comportamiento de las compras online, tanto en supermercados, como en tiendas especializadas en y fuera de Puerto Rico, como en plataformas globales de compra como Amazon, lejos de minimizarse ha crecido y la falta de análisis en mayor profundidad de su desempeño y las preferencias del consumidor en torno a las mismas fue un lapso muy importante e incomprensible en la Radiografía del Consumidor 2021, y de mucha mayor pertinencia para el mercado de Puerto Rico que otras informaciones contenidas en el estudio, como el comportamiento de consumidores de alimentos de otros países de América y España.

En 2021 los consumidores de alimentos fueron menos receptivos a probar nuevos productos, siendo apenas un 66% el proclive a hacerlo en comparación con el 88% de 2020. En ese año precio y recomendaciones eran las principales motivaciones para adentrarse en nuevos productos, mientras que hoy hay un mayor balance de razones para hacerlo, dependiendo también del segmento de edad.

En 2021 se notó un cambio de prioridades en la cesta de la compra, siendo los productos que más crecieron en 2021 los helados (20%), la cerveza (16%) y los productos de pastelería (15%), mientras que los que más bajaron fueron ciertos artículos de aseo personal y algunos medicamentos sin receta.

El agua, la carne y pollo, y las frutas y vegetales son los productos que copan los primeros lugares de la lista de la compra 2021, desplazando al arroz, la leche, las habichuelas y las carnes rojas que ocuparon los primeros puestos en 2016. Frutas y vegetales, que no tenían presencia en la lista en 2016, irrumpen con fuerza en el top 3 de la cesta de la compra de 2021.

Fuera de los establecimientos, los shoppers, las redes sociales y la televisión fueron las principales fuentes de información a la hora de optar por un establecimiento, mientras que el shopper y la buena rotulación fueron los factores preponderantes dentro de las tiendas.

Algo que resaltó la Radiografía fue que las puntuaciones y los comentarios con opinión sobre los productos han ganado en importancia a la hora de tomar una decisión de compra.

Otro aspecto interesante es que el consumidor está gastando bastante en alimentos preparados, unos $ 110 al mes, la mayoría en compras de impulso, lo que representa alrededor de 25% del gasto promedio mensual.

El estudio puso atención en el contexto de negocios en que operan los establecimientos de venta de alimentos, tomando en cuenta el impacto de los estímulos federales, los fondos del Programa de Asistencia Nutricional (PAN), la inflación y los faltantes en góndola en el comportamiento del consumidor.

Los faltantes, que han sido evidentes en los últimos meses debido, entre otras cosas, a los retos del transporte internacional, llegaron a situarse en agosto de 2021 en un pico de 22.1%, un pequeño porcentaje mayor que los 22% reflejados en 2017 tras el impacto del huracán María.

Precisamente uno de los cambios más notables y sostenidos en el mercado tras el huracán María ha sido el incremento de gasto en categorías como bebidas alcohólicas, unas cifras ---las de la categoría de bebidas y licores---  que valdría la pena analizar con mayor minucia y detenimiento en futuros estudios, considerando que productos como la cerveza han sido de los que mayor crecimiento porcentual en los últimos años y que este gasto no puede sufragarse con fondos como el PAN.

Además del propio comportamiento del consumidor, la industria de alimentos enfrenta otros retos operacionales que incluyen numerosos cambios en materia de legislación laboral, el costo de las interrupciones del servicio de energía eléctrica y el impuesto al inventario, cuya eliminación aún no se ha definido.

La convención anual también sirve también de trampolín para introducir en escena nuevos productos y otros lanzamientos, aunque en esta edición las novedades fueron menores que en pasadas convenciones. A pesar de ello, quedó muy claro la atención que está presando el sector de alimentos a tendencias como la producción orgánica, el incremento de los componentes vegetales en la dieta del consumidor, y la incorporación del cannabis a la industria de alimentos y bebidas. El trío de tendencias se vio refrendado por productos como los nuevos “spreads” de Country Crock, cremas y dulces con cannabis, o multitud de productos orgánicos, una tendencia irreversible que también impacta al mundo del vino.

 

11 de noviembre de 2021. Todos los derechos reservados ©

La pandemia transforma al consumidor de alimentos en Puerto Rico

 

 

Texto: Rosa Maria Gonzalez Lamas. Fotos: Viajes & Vinos (C)