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El Grifo, un referente de vino de las Islas Canarias

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El Listán Negro Tinto 2016 es un vino joven, de color más bien ligero, en opinión de su enólogo un tinto con alma de blanco, con abundante tutti fruti, tanino firme y un final algo amargo. El Listán Negro Tinto Ariana 2015, tiene un poco de syrah para dotarle de mejor estructura para la crianza en madera, entre 3 a 4 meses en barricas más grandes. El vino sigo mantiene esa menor intensidad de color y estructura ligera, pero revela más matices, tonos especiados a pimienta, torrefactos y frutas oscuras, así como pinceladas de su suelo de origen.

Con su longeva historia, El Grifo ha construido también un Museo del Vino, donde hace acopio de muchos de los equipos que fue reemplazando al avanzar en el vino.

 

7 de febrero 2018. Todos los derechos reservados ©

 

 

Vino joven y fresco de listán negro, El Grifo Rosado de Lágrima es casi un “blanc de noirs”, pues es uva que no se macera. Mesa explica que la bodega elabora éste y otro rosado de tonalidad más intensa para el que sí se macera el hollejo, más o menos dependiendo de la añada. El Rosado de Lágrima es muy pálido, con aromas más frescos, florales y afrutados a través de los que se revela una fina pizca de suelo volcánico. En boca es delicado, fresco y persistente.

En sus versiones de “colección”, la malvasía volcánica en El Grifo se desdobla en dos tipos de blancos secos. Uno, que busca la expresividad varietal y otros que busca mayor complejidad a través de un trabajo con lías. Con esta variedad que habitualmente se vendimia a fines de julio también elaboran un espumoso.

El Malvasía Volcánica Seco 2017 destaca por su golosidad, salinidad y persistencia, mientras que el fermentado en barrica y envejecido con sus lías (añada 2015) aparece como un vino más serio, más gastronómico, con mayor volumen en boca sin ser pesado y, siempre, revelando su salinidad y su suelo volcánico de origen.

Conservando algunos de los elementos de sus orígenes, como un lagar cubierto, El Grifo ha sabido evolucionar con el tiempo y ser pionera en temas de elaboración, gracias, en parte, a que desde la década del 1930 la vinificación ha sido conducida por enólogos profesionales. Esto ha hecho que ya desde 1935 la bodega fuera pionera en el embotellado sistemático del vino, que en los ochenta revolucionara los métodos y tipos de vino de Canarias, o que luego introdujera en las Canarias el acero inoxidable en vinificación, los equipos de frío y las prensas de membrana.

Listán negro y malvasía son las principales variedades de uva empleadas. La tinta listán negro es muy cultivada en las Islas Canarias y se entiende bien con el suelo volcánico y la actitud. Resiste bien la sequía y ciertas enfermedades y sus vinos no tienen demasiada intensidad de color, aunque son bastante equilibrados en lo que a alcohol y acidez concierne, además de tener aromas a polvo volcánico, con un punto quemado que los hace únicos.

Por su parte, 75% de la superficie plantada de viña lo está con la blanca malvasía volcánica, una variedad única, muy aromática, bastante estructura y buena acidez, lo que permite jugar con sus elaboraciones incluyendo las que abrazan la madera. Son ellas el fundamento de los vinos que El Grifo dedica a la restauración y que pasan por rosados, blancos y tintos, más de una docena de etiquetas de vino elaboradas por Tomás Mesa, enólogo de la bodega, que van de lo seco y semildulce, espumoso y fortificado.

 

 

Uno de los perfiles de vino que más atención ha cobrado en los últimos tiempos es el de los que tienen su origen en suelos volcánicos. Esto ha traído al proscenio del vino a las Islas Canarias que, a pesar de llevar elaborando vinos desde hace mucho tiempo, aún sigue siendo una gran desconocida para la gran masa de consumidores.

Las Canarias de donde salieron tantos emigrantes hacia las Américas cuenta con 11 denominaciones de origen vinícola. Una del grupo es la DO Lanzarote, la más oriental de las Islas Canarias, con un paisaje de cenizo, en el que la lava solidificada proporciona un suelo único para la viña rica en ceniza volcánica en que las viñas se plantan en hoyos o zanjas protegidas de los vientos alisios constantes con muros de abrigo de piedra volcánica. Esa capa de ceniza, o picón, impide la evaporación del agua, con lo que el terreno es fértil para el cultivo de la uva. Las plantaciones son en pie franco, y destacan las variedades prefiloxéricas, gracias a la naturaleza del terreno.

Una de las bodegas de Lanzarote que aprovecha ese suelo es El Grifo, una bodega familiar fundada en 1775, lo que la convierte en la más antigua de las Islas Canarias y una de las diez más antiguas de España. En El Grifo se procesa casi una cuarta parte de la uva que se cultiva en Lanzarote, donde el turismo es un importante pilar económico.

 

Rosa Maria Gonzalez Lamas. Fotos: Bodegas El Grifo (C)