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Horta Osório, una secreta huerta de vid

 

 

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Tantas curvas abundan en la ruta que llegan a marear. Salpicado de iglesias y cementerios entre muros de viñas viejas, el estrecho y ondulante sendero por el Baixo Corgo arriba finalmente a Santa Marta de Penaguião y a su aldea de Cumieira donde, lejos de la idílica ribera del Douro y en medio de la historia de vides, se alza contrastante la rectilínea, rectangular y ultramoderna estructura de Horta Osório.

Dependiendo de donde se venga, el Baixo Corgo es la entrada o salida del Alto Douro viñatero, ése que dotó de fama a la región con su nombre y que, marcado por el Corgo, afluente del Douro, es el extremo más atlántico de la más antigua denominación de origen demarcada y reglamentada del mundo y de Portugal.

Justo desde el siglo XVIII, cuando el Marqués de Pombal pusiera al Douro en el mapa del vino, los Horta Osório comenzaron a cultivar uva y a elaborar vino por allí. No para ellos, sino para un reconocido productor y comercializador de vino de Oporto en la región, a quienes proveían de materia para embotellar con otro nombre.

Generación tras generación, la familia fue transmitiéndose su pasión por el vino hasta llegar al siglo XX cuando José Antonio Horta Osório decidió, como tantos del gremio, dejar de elaborar vino para otros y dedicarse a embotellarlo con su propia marca.

No era nuevo aquel orgullo del vino para quien siendo apenas un niño de once años en 1942 plantara la viña principal de la Quinta, manteniéndose siempre ligado a las uvas, su verdadera pasión.

Así, tras varias décadas y con un recorrido profesional y empresarial en el área de la energía, Horta Osório determinó también abrir paso a este proyecto vinícola, iniciando en 2008 una remodelación profunda de la viña, que amplió con nuevas adquisiciones y construyendo una quinta, la “Quinta dos Osórios”, que alcanzó 40 hectáreas.

Con la vendimia de 2009 se cerró una etapa que dedicaba su producción a los demás, comenzando con la de 2010 otra dedicada a crear el primer vino de la quinta, el “Colheita 2010”, embotellado y comercializado por la Casa Agrícola Horta Osório sobre su propia marca, H.O. Horta Osório Wines.

En una cima del Baixo Corgo

 

La forma y ubicación de la bodega es toda una declaración de intenciones sobre su proyecto de vinos. Del 2010 al 2012 se diseñó, y comenzó a construirse en junio de ese año justo en la cima de la Quinta dos Osórios, destacando por una moderna silueta que persigue retratar un paisaje deslumbrante y ancestral. A naciente, el río Corgo. A poniente, la Sierra do Marão. Arquitectura moderna y diferenciada que se integra en el paisaje, con una forma inclinada como la topografía del terreno, y valorizando los materiales, como el esquisto, y características de la región.

No muchos saben dónde está. Lo han ido armando todo con cierto sigilo, revelando a cuenta gotas sus secretos apenas a un entorno cercano. Así han podido ir poniendo los firmes cimientos de un proyecto pequeño, pero con vinos que lo cuentan todo sobre su calidad.

Para armarlo un enjambre de viña en altitud, entre 140 y 400 metros y con diversas orientaciones, protagonizado por las 36 hectáreas de viña en la Quinta principal, plantada en patamares sobre su suelo de esquisto, con respeto al medioambiente y la biodiversidad, y haciendo uso juicioso de los recursos de agua, tratada y reciclada en la propia bodega. Las plantaciones más recientes se han ido preparando para un manejo más actual, de manera mecanizada y con riego por goteo, que se aplica de ser excepcionalmente necesario.

Ahí están, en plena construcción, viñas de verdadero vértigo, con pendientes casi de precipio rodeando la bodega. En ellas hay plantadas touriga nacional, touriga franca y sousón como variedades tintas. Las blancas  ---rabigato, viosinho, arinto y verdelho---  están situadas a mayor altitud y menos expuestas al sol, buscando frescura en los vinos.

Complementando la principal y hasta completar unas 50 hectáreas, otras parcelas de viñas viejas emergen de más suelos de esquisto. Quinta do Pontão, con cuatro hectáreas de las mejores variedades en viejas vides sobre suelos de esquisto. O Rossaio, otra pequeña viña de hectárea y media mirando al norte y plantada a 380 metros de altitud. Y diez hectáreas más dispersas en pequeñas parcelas donde hay plantadas cepas de más de 70 años de algunas de las mejores castas de uva del Douro. Espacios repletos de historia donde la recogida es manual y no hay margen para la mecanización.

Otra cosa es la bodega, dotada de la más moderna tecnología de elaboración. La fue conformando Fernando Lázaro, un experimentado enólogo reconocido en la región por colaborar con muchas bodegas, especialmente del Douro Superior, que determinó concentrar su quehacer en Horta Osório.

La gravedad es el hilo conductor del moderno edificio rectangular. Desde la llegada de las uvas hasta su almacenaje, la gravedad enlaza las distintas etapas y espacios de la elaboración, asegurando la calidad del vino.  

Junto con la gravedad, la tecnología, que se fusiona con la experiencia del equipo de profesionales de la bodega, las tradiciones locales, las nuevas técnicas y tendencias. Una perfecta simbiosis de la naturaleza y la mano del hombre, de la tradición y la modernidad fundidas en botella.

Las uvas se vendimian en el punto óptimo de maduración fenólica y se transportan de la viña a la bodega en pequeñas cajas de 20 kilos, pasando a cámaras refrigeradas antes de procesar.

Y ahí empieza la sinergía del “high-tech y high-touch”, con espacios específicos según el tipo de vino. Techos altos de hormigón. Depósitos de diversos tamaños para blancos o tintos. Lagares de acero inoxidable con control de temperatura para las gamas más altas. Pisas a pie complementadas con pisas automáticas. Remontados automáticos en los depósitos de fermentación tinta. Salas de barricas con techo alto para poder colocar estos envases. Vinificación por parcela y por variedades. Barricas todas de roble francés. Tintos todos con estancia de entre 15 al 18 meses en madera. Y, además, un laboratorio, espacio comercial y sala de catas acristalada, ubicada en la cúspide de la bodega permitiendo así admirar un paisaje de casi 360 grados del que sobresalen la Serra do Marão, el río Corgo y, por supuesto, la propia Quinta dos Osórios.

Sorbos con vista

 

La vocación de la calidad de la bodega la ha llevado a enfocarse en los vinos de mesa premium. Pudieron elaborar también vinos fortificados de Oporto, pero optaron por los primeros. Y aunque no se cierran a elaborar los más tradicionales segundos creen que la competitividad de la bodega radica en los vinos tranquilos de mesa, a los cuales ven un gran futuro en el Douro, especialmente si quienes los elaboran son bodegas más pequeñas como Horta Osório, que apenas produce unas 80 mil botellas.

Gama alta y poca cantidad. Nichos con elaboraciones muy detallistas y más premium con viñas viejas es la consigna de la bodega, que tiene 10 etiquetas distribuidas en tres blancos, un rosado y seis tintos. Todos siguiendo una línea, pero cada uno con personalidad y matices diversos, que pretenden reflejar la frescura de los vinos del Baixo Corgo, una zona donde comienza a retomarse el cultivo del olivar y que Lázaro cree que el cambio climático va a potenciar, por tener sus vinos mayor acidez, frescura y elegancia, algo que también esperan sea un imán para el turismo.

El H.O. Horta Osório Colheita blanco es un ensamblaje de Rabigato, Arinto y Viosinho que destaca por su complejidad, frescura y finura. Su añada 2016 entregó aromas a flores blancas, marcados anisados, puntos cítricos y reminiscencias minerales a talco, piedra mojada y fósforo, e incluso puntos almendrados a pesar de no tener contacto con la madera. En boca fue goloso, complejo y salino, con buen volumen en boca y untuosidad en el paladar, donde fue envolvente, fresco y con mediana persistencia. La bodega elabora también un blanco monovarietal de Moscatel Galego y un blanco reserva.

Los tintos pasan por un Colheita, un Reserva y un Grande Escolha, además de dos monovaritales, uno de Touriga Nacional y otro de Sousão (Sousón). A pesar de haber elaborado un tinto joven sin contacto con la madera, Achado, la bodega va a eliminar esta etiqueta para concentrarse en vinos con envejecimiento en barrica, que revelan garbo, estructura y potencial de guarda.

El grueso de las ventas de los vinos de Horta Osório se realiza en Portugal, aunque la bodega poco a poco ha comenzado a incursionar en mercados internacionales de Europa, Africa y América.

Achado 2013. Ensamblaje de Sousão, Touriga Nacional y Touriga Franca, con aromas afrutados a arándanos y grosellas y que, a pesar de no tener contacto con la madera, incluso tiene matices a especias, pimiento, tostados y café. A pesar de ser joven, un vino con enorme estructura en boca.

H.O. Horta Osório Sousão. Monovarietal que se somete a 18 meses de crianza en barricas nuevas y más grandes, de 300 litros, que el enólogo considera más apropiadas para esta variedad que produce vinos de intenso color con un perfil afrutado, mineral y notas evocadoras de su entorno. Su añada 2015 destacó por sus aromas a moras, lavanda, violetas, regaliz, grafito, tinta china y delicados torrefactos que en boca se replican en un vino estructurado, redondo y con taninos aún firmes. Más pulida fue la añada 2014, que en nariz sostuvo la fruta, los aromas a violeta, tomillo, chocolate, tinta china y especias, pero con mayor untuosidad y sedosidad en el paladar.

H.O. Horta Osório Colheita 2015. Ensamblaje de Sousão, Touriga Nacional y Touriga Franca que envejece unos 15 meses en roble francés. Un tinto con complejidad aromática por la que desfilaron la fruta morada, los tonos florales a violeta, el recuerdo a grafito, las notas balsámicas, los tostados e incluso un tenue recuerdo a carne ahumada. En boca tuvo taninos bastante pulidos, buen cuerpo, estructura, finura y buena acidez.

H.O. Horta Osório Reserva 2015. Un vino elaborado a partir de viñas centenarias que, como es norma en el Douro, mezclan en la propia viña una diversidad de variedades de uva, que tras convertirse en vino envejecen unos 15 meses en barricas nuevas de roble francés. De color púrpura profundo, el vino fue afrutado, floral y mineral, un retrato del paisaje con aromas a frambuesa, violeta, romero, tinta china y grafito, con músculo y mucha estructura en boca, donde aún tuvo un poco de tanicidad que anticipó un vino con personalidad y mucho potencial de evolución.

H.O. Horta Osório Grande Escolha 2015. Otro vino multivarietal íntegramente de viñas viejas, con intenso color y aromas a fruta muy oscura, algo de toffee, tonos minerales a tinta china, café espresso y recuerdos balsámicos, a aceituna y aceite de oliva. Un vino grande, aún entero en boca, con taninos firmes y mucha fruta y estructura.

 

13 de julio de 2018. Todos los derechos reservados ©

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Rosa Maria Gonzalez Lamas. Foto: Viajes & Vinos (C)