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El nuevo blanco de Mauro: Muchada-Léclapart en Jerez

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Mientras inventando tragos o nuevas formas de consumo los Sherries hacen malabares para mantener a flote las botellas que fueron pilares de sus históricas catedrales de vino, hay otro Jerez menos conocido al gran público que tienta por su potencial.

Misma uva, distinto vino, los vinos sin fortificar de Jerez van posicionando al amplio marco gaditano como a una tierra prometida en medio del caos del consumo en general, y, para quien sabe anticipar lo que viene, más que un reto, ese territorio es un imán.

En este último grupo está Bodegas Mauro, que, con pura intuición y visión, ha decidido salir de su zona de confort en la mitad norte de España, para mirar al Sur y a su níveo paisaje de albariza acariciada por la brisa atlántica, para incorporarse como socios en la bodega Muchada-Léclapart, emprendiendo un nuevo proyecto de vinos, enfocado en los blancos tranquilos.

Los conocemos con blancos en el Duero y el Sil, pero quizás nadie se los imaginaría hurgando entre faralaes, venencias, guitarras o tambores flamencos, botas con cruces o la estética ecuestre que pinta el clacisismo de la región. Pero no es en las catedrales del vino, sino por las catedrales del suelo, la uva y la brisa atlántica que han querido apostar los integrantes del proyecto.

“Entramos en el mundo de los vinos tranquilos de Jerez porque nos parece que el futuro de los vinos jerezanos va por ahí. Nos seducen más los vinos que no tienen velo flor, los que no están fortificados, que no han envejecido en botas con manzanilla o fino, ya que pueden ser conducto a una expresión más pura del carácter de la palomino en el suelo de albariza”, explica a DiVINIdades de Viajes & Vinos Alberto García, de Bodegas Mauro, a quien, como a otros de su familia, la cultura del Jerez no le es extraña como consumidor.

De ahí que no sea el primer elaborador hechizado por el encanto de Jerez, que ya hace algunos años empezó a atraer a este territorio a otros grandes nombres del panorama vínico internacional. Dirk Niepoort, Peter Sisseck, pero, en el caso concreto de Muchada-Léclapart, a David Léclapart, un mítico elaborador de Champagne, conocido por su filosofía biodinámica en vitivinicultura, con prácticas respetuosas con la naturaleza, la adopción de métodos tradicionales y el uso limitado de la tecnología, que rinden vinos considerados por muchos “de culto”, apreciados mundialmente por su complejidad y encanto.

Arquitecto de formación, Alejandro Muchada se interesaba por la agricultura ecológica, pero su vínculo con el mundo del vino sólo empezó en 2011 en su primera vendimia en Champagne. Fue entonces cuando conoció a Léclapart y comenzaron a desarrollar una relación que desembocó en 2016 en la fundación de la bodega bautizada con sus dos apellidos, que la filosofía biodinámica convirtió en un solo nombre propio.

Muchada pasó a dedicarse en exclusiva al proyecto y su agricultura, trabajando las dos parcelas que sirvieron de trampolín al proyecto, que utiliza una pequeña bodega alquilada en Sanlúcar de Barrameda para capturar y exprimir toda la esencia de la uva palomino en esa esquina del marco jerezano, el suelo de albariza y los cuatro pagos concretos de viña donde nacen los vinos, elaborados sin flor y sin adición de alcohol para permitir la auténtica expresión de lo anterior.

Por su parte, Léclapart se mantuvo viajando a Sanlúcar para la vendimia, el embotellado y otra ocasiones puntuales durante el año, y de esa relación y visión nacieron cinco referencias, protagonizadas casi todas por la palomino, variedad que, con la entrada de Mauro, quieren continúe siendo, de momento, el foco del trabajo de la pequeña bodega, aunque haya algún vino elaborado con moscatel, y no se cierren a explorar otras variedades autóctonas, como algunas de más reciente incorporación  al reglamento de la DO Jerez-Xérès-Sherry.

“El foco va a ser la palomino, pues es una variedad muy compleja que no se ha trabajado tanto en solitario, pero que entendemos tiene un carácter único por la amplitud de matices que puede expresar. Puede llegar a ser una de las variedades más sutiles que combine elegancia y complejidad, con salinidad, sapidez y un carácter crujiente, vibrante. Está todo por hacer con la palomino como monovarietal, es una uva que buscaremos alejar de los clichés de uva neutral, pues no nos parece que lo sea”, expresó García.

Con parcelas en Sanlúcar y Chipiona, toda la viña es absolutamente controlada por Alejandro, pensando en hallar la mejor conjunción de uva y parcelas, tratadas con mínima intervención y utilizando la biodinámica para hallar una expresión fina y compleja de la uva y el territorio en el vino. Esa reivindicación de la viña que fundamenta el proyecto es también un elemento compartido con algunos elaboradores de vinos fortificados en el Marco de Jerez, que han empezado a mirar con mayor profundidad los pagos a la hora de elaborar, como era más notable en tiempos pretéritos de la región y ahora busca potenciar la DO Jerez.

Pero si los caminos de Muchada y de Léclapart iban ecuánimes por la misma ruta, hace muy poco tiempo todo dio rápidamente un vuelco, cuando motivos familiares hicieron que Léclapart decidiera retirarse de proyecto, con la buena fortuna de que Eduardo y Alberto García, de Bodegas Mauro, quienes ya conocían a Alejandro Muchada, supieron de esta salida y vieron una oportunidad de continuar potenciando la ruta blanca de su quehacer vinícola, ocupando el espacio que dejaría David, y unidos por una sincronía de biodinámica y valores compartidos.

La viticultura lo es todo y el eslabón entre Castilla-León y Andalucía, entre los García y Muchada, con la biodinámica como aguja que zurce tierra con uva, suelo con finura, gente con filosofía y valores en común.

Para Alejandro Muchada: “La llegada de la familia García se alinea con el impulso que estamos realizando en el Marco de Jerez, aportando su experiencia en vinos de guarda y en viticultura biodinámica. Vamos a seguir avanzando y afinando nuestro trabajo como luthiers de la albariza y la uva palomino, compartiendo este camino con los amantes del vino de todo el mundo”.

La posibilidad de pasar a integrar el proyecto fue un flechazo fulminante para Alberto y Eduardo García, quienes, además de la filosofía de trabajo y la dimensión humana, comparten una visión de futuro para el proyecto, con la convicción de que los blancos tranquilos de Jerez están en pleno desarrollo y que, a semejanza del devenir en  el Douro con los vinos fortificados  de Oporto y los tranquilos, esta categoría tiene retos, pero también más recorrido y potencial de crecimiento, en un cruce de caminos entre el vino antiguo y el nuevo, la tradición y la innovación, una encrucijada que atrae mucho a los García, amén de, por supuesto, de las cualidades de la uva, el paisaje, el patrimonio y la historia de la región.

La regla de esta nueva etapa será continuidad, tanto en la escala como en el enfoque, a los principios fundacionales, manteniendo los valores de sostenibilidad, innovación y autenticidad que han situado los vinos tranquilos de Muchada-Léclapart entre los más originales de España.

“Alejandro es el viñador y a quien queremos resaltar. Muchada-Léclapart es su proyecto de vida y es algo que respetamos”, indicó García, añadiendo que “el proyecto ya es coherente y fundamentado, y no queremos inventar nada ni poner nuestro nombre sobre nada. Ya hay una gestión de viticultura, sí queremos hacer vinos más precisos, complejos y más expresivos del terruño, pero partiendo de premisas que ya existen. Vamos a volcarnos en el proyecto como si fuera 100% nuestro, y cuando sea necesario nuestro equipo irá a Jerez y apoyará en la elaboración y en la vendimia, como también apoyaremos en distribución y exportación, con el deseo de dar a conocer estos vinos a un público más amplio que el su nicho actual”.

El blanco no es solo un color, puede ser un acierto, una meta, pero también la transparencia que en el mundo del vino algunos dicen es mas difícil de lograr. Mas complejo hacer un blanco que un tinto, porque es más difícil tapar los defectos, de ahí que lo blanco requiera una energía muy sólida, pura y honesta, como la que emana de los integrantes del proyecto.

“Los que nos unió tanto a tanto a David Leclapart como a la familia Garcia ha sido, por un lado, el compromiso con la viticultura biodinámica que para nosotros es central y, por otro, el factor humano, pues ambos son personas con valores, honradas, humildes y eso es fundamental para este proyecto”, detalla Alejandro.

Desde 2015 Bodegas Mauro cultiva sus viñedos con preceptos de agricultura biodinámica y, desde 2023, de manera certificada. Es un proyecto familiar donde la mayoría de su producción procede de viñas propias. Con esta participación, Bodegas Mauro llega a Sanlúcar de Barrameda para completar sus experiencias en el valle del Duero (Mauro y Garmón), Toro (San Román), Rioja (Baynos) y Bierzo (Valeyo). Muchada-Léclapart es la única bodega certificada en agricultura y vinificación biodinámica en Andalucía.

A pesar de su aún pequeña dimensión, con apenas cuatro hectáreas y una minúscula producción de 15 mil botellas al año, Muchada-Léclapart es un proyecto con alto prestigio entre los conocedores. Se trata de un proyecto humilde y comprometido con la idea del artesano biodinámico en el marco de Jerez, pero también con la vocación de capturar con blanca serenidad en copa la expresión singular de cada trozo de tierra. De ahí que todos sus vinos sean parcelarios y nombrados con elementos naturales relacionados a la biodinámica y la energía cósmica: Elixir, Univers, Lumière, Étoile y Vibrations. Todos los vinos son salinos, largos, elegantes y con marcada personalidad, muy diferentes a la idea del Marco de Jerez que se tiene en España y especialmente en el extranjero. Los vinos no se filtran ni clarifican.

Hasta ahora, los vinos de Muchada-Léclapart se han comercializado sin denominación de origen o indicación  geográfica, aunque esto pudiera cambiar con lo que parece ser la inminente aprobación de la DO Vinos de Albariza, con la que el marco de Jerez pretende proteger vinos blancos tranquilos, que actualmente no tienen cabida en una denominación dedicada a vinos fortificados..”Queremos ser prudentes y ver cómo se desarrolle la  denominación una vez se cree, antes de tomar decisiones relacionadas a nuestra posible incorporación. Nuestro mayor marchamo de calidad es nuestra marca, que comunica nuestra manera de hacer, comprometida con la viticultura biodinámica, con nuestros propios viñedos y una trazabilidad muy clara”, apunta Alejandro Muchada.

David Léclapart, maestro de Alejandro Muchada y fundador junto a él del proyecto Muchada-Léclapart, pasará a ser miembro honorífico del consejo de la bodega. En marzo de 2027 tendrá lugar una fiesta por los 10 años de Muchada-Léclapart, y se realizará un homenaje a la labor de David por su impulso de la agricultura biodinámica en Champagne (desde 1998) y en el Marco de Jerez (desde 2016). Al evento vendrán profesionales del sector y amigos productores de todo el mundo.

La zona del Marco de Jerez es una zona con muchísima historia, con suelos muy especiales, calcáreos, vinculados al Océano Atlántico y una zona que, de acuerdo a Alejandro, despierta alegría y entusiasmo, tanto por su realidad cultural y humana, como por su historia y su potencial vitivinícola. Además, en Jerez no hay cambios drásticos de temperatura y la vid está acostumbrada a calor continuo, sin picos de temperatura, lo que unido a la protección del viento atlántico hace de la región una mejor adaptada a las fluctuaciones derivadas del cambio climático.

“Creo que Jerez tiene mucho futuro y que llegará a ser una zona muy atractiva. La llegada de grandes nombres la hace atractiva, interesante, pero de forma progresiva. Aspiramos hacer un gran vino blanco fuera de tendencias, que se convierta en clásico, de placer, con sentido de lugar. Confiamos plenamente en el trabajo que han realizado hasta la fecha Alejandro, David y su equipo. Vamos a continuar las líneas en las que han profundizado. Creemos que este perfil de vinos es parte del futuro de esta gran región, tienen un carácter único, son incomparables”, concluyó García.

 

29 de junio de 2026. Todos los derechos reservados ©

 

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Texto: Rosa Maria Gonzalez Lamas. Fotos: Muchada-Leclapart (C)