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La sonrisa es tan amplia y locuaz como las finas y refrescantes burbujas que parecen estar en ebullición en copa. Nada que ver la copa con esas flautas o tulipas que algunos rechazan dejar de lado para apreciar más la efervescencia, pero para Paco De la Rosa, antes que grandes espumosos, los que hace en su casa son primero grandes vinos y por eso prefiere una copa “normalita” para apreciar en esplendor la compleja frescura de los vinos de su segundo apellido, Torelló.

La sonrisa del bodeguero es la antesala a la historia de los Torelló, una familia del Penedès catalán a poco más de una veintena de kilómetros de Barcelona, quienes para 1395 ya cultivaban uva en el Mas de Torrevella, y en 1951 determinaron de dejar de embotellar para otros y hacerlo con marca propia, que ahora deja bien delineada Paco, 23ra generación familiar.

Dice el documento más antiguo sobre la historia familiar que ya en aquella fecha del Medioevo se estableciera un censo de todo lo que había en el Mas de Torrevella, certificando la pertenencia a un antepasado de los Torelló de ese lugar donde hoy ubican la finca Can Martí, las masías Can Marti de Baix y Can Martí de Dalt, que conforman el universo actual de los proyectos de vino de la familia.

Conocen tan bien el territorio y están tan arraigados a él que los Torelló entienden a la perfección lo que le hace único, tan singular que cuando la filoxera devastó el Penedès a fines del siglo XIX, el bisabuelo de la actual generación generosamente ayudó a replantar los viñedos de la región para que no se perdiera el eslabón que ha venido enlazando a gente y terruño desde los tiempos medievales hasta los cibernéticos de inteligencia artificial, un tránsito que ha sabido hilvanar la tradición agrícola con la modernidad industrial.

Una viña singular

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Una de las señas de identidad de la finca Can Martí es la acumulación de carbonato cálcico en los suelos de la finca, fruto de la penetración del agua de lluvia que disuelve los carbonatos en el suelo arrastrándolos a cierta profundidad donde éstos se acumulan, cimentándose y creando una capa dura que limita la disponibilidad de agua que tiene el viñedo, reduciendo la producción, pero incrementando la calidad de la uva. A esto se une el clima mediterráneo y templado de la zona, con poca lluvia estival que ayuda a la buena maduración de las vides, y también la influencia de la biodiversidad que aporta el entorno, que incluye insectos polinizadores, como las abejas, que hoy también dan miel.

Con tan buena base se busca una expresión lo más pura posible de esa singularidad, con lo cual en la finca agrícola se apuesta por la mínima intervención y un cultivo muy respetuoso con el medioambiente, en el que se substituyen productos y fertilizantes químicos por otros naturales, de ahí que tanto su viña como su olivar estén certificados como ecológicos. Además, en esa vocación ecológica intentan favorecer la biodiversidad en y fuera de la viña con elementos como cubiertas vegetales o arbustos en zonas periféricas que propicien un contexto natural que propenda a esa intervención lo más natural posible.

Toda la uva para hacer sus vinos, de mesa y espumosos, procede de viña propia, que la empresa conoce de manera tan pormenorizada que ya desde antes de la vendimia el enólogo sabe qué uvas y parcelas sumar para crear los ensamblajes, permitiendo así garantizar la consistencia del producto año tras año.

Singularidad con gran calidad es la clave de los vinos de la bodega, dos cualidades que ayudan a marcar diferencia en un mundo donde al consumidor le apetece cada vez más la chispa burbujeante. Es también algo que los Torelló comparten con otros elaboradores de burbujas, que, si bien iniciaron su efervescencia como parte de la DO Cava, a partir de 2018 también lo han venido haciendo bajo la marca colectiva CORPINNAT.

Torelló y CORPINNAT

 

CORPINNAT comenzó su andadura como una marca colectiva de la Unión Europea que precisamente marcaba un territorio, el del corazón del Penedès, y un altístimo nivel de calidad regido por uno de los reglamentos más exigentes para la elaboración de vinos espumosos con segunda fermentación en botella en España. Les movía un espíritu inicial de demarcar de manera muy depurada unos criterios que aspiraban a unos vinos espumosos de gran postín, con un altísimo nivel de calidad y un compromiso de expresar en cada burbuja un origen bien definido, haciendo una importante apuesta por el terruño y un ensalzamiento del mismo como impronta de distinción.

Torelló y otras seis bodegas con larga trayectoria apostaron por esta fórmula que pretendía situarse en el pináculo de la DO Cava, pero su determinación de querer crear una marca separada dentro de esta denominación de origen chocó con la vocación de la denominación de tener a la de “Cava” como marca exclusiva de su colectivo, motivando en 2019 una escisión de los “CORPINNAT” de la denominación de origen para buscar una mayor diferenciación de sus productos y la creación de una normativa propia para los espumosos de alta calidad producidos en el Penedès..

Así la marca CORPINNAT se tornó en un proyecto totalmente independiente y separado de la DO Cava y que, como explicó De la Rosa Torelló, en su hoja de ruta no descarta convertirse en Denominación de Origen Calificada, como Rioja o el Priorat, a pesar de que con el tiempo, la propia DO Cava se ha ido depurando y especializando para aproximarse a los preceptos que guiaron en sus inicios a CORPINNAT, y de que algunas de sus categorías, como la de Cava de Paraje.Calificado, guarde poca diferencia con los criterios que rigen a las bodegas que integran la marca CORPINNAT.

Entre estos criterios un foco exclusivo en la región del Penedès, que en la DO Cava es apenas una de las zonas en las que se pueden elaborar los vinos que ampara; que la vendimia sea únicamente manual, que deba de usarse uva ecológica certificada; que las variedades de uva preferentes sean las autóctonas (hoy se permite hasta un 10% de uva alóctona como Chardonnay o Pinot Noir en las bodegas, aunque el objetivo es que en una década sólo se emplee uva autóctona); que toda la vinificación se realice en la propiedad; que todas las crianzas tengan un mínimo de 18 meses siendo la crianza media 3.2 años; que a los viticultores que vendan a bodegas miembro se les pague un precio mínimo garantizado del doble del precio regular que se paga por la uva (Torelló no compra uva); y que la añada de la vendimia y la fecha del degüelle se mencionen en todas las botellas comercializadas. El grupo no elabora vinos que lleven en su ensamblaje vinos de granel.

En el caso de Torelló hay aún más criterios por cumplir, como el uso de levadura autóctona propia, siendo una de muy pocas empresas elaboradoras de vinos espumosos en España en utilizar levadura especialmente reservada para los vinos de la bodega. La bodega realiza vendimia nocturna para mantener el frescor de las uvas, y se circunscribe a bajos rendimientos.

Burbujas con alta exigencia de origen y calidad

 

Ese sólido cimiento de exigencias tiene como fruto vinos espumosos con vocación para largas guardas, un perfil complejo a la par que fresco, como denominador común de un chispeante cuarteto de propuestas presentadas por De La Rosa Torelló en una clase magistral en La Bodega de Méndez, distribuidor en Puerto Rico de los vinos de Torelló. Todos los espumosos blancos son Brut Nature, sin adición de azúcar tras el degüelle pues la bodega rellena con mosto-vino el espumoso, en lugar de con licor de expedición.

Macabeo, Xarel-lo y Parellada son la trilogía de uvas del Torelló Brut Nature Tradicional, aunque su porcentaje pueda cambiar de año en año. En la añada 2018 la Xarel-lo acaparó el 57% del vino, otorgándole mayor estructura y potencial de perdurar, como es típico en esta variedad y que en esta referencia ha tenido una crianza mínima de cuatro años. La burbuja embruja desde la nariz, que revela ya un cautivante punto de evolución con notas a bollería y frutas blancas, que aporta complejidad en convivencia con una sensación de gran frescor por la burbuja cítrica y abundante, que termina en un retrogusto con un final amargo a almendra seca, redondeando un vino fino, pero con estructura, ya que la calidad del vino base se revela de manera transparente en cada una de las copas.  

De 2018 también el Torelló 225 Brut Nature, con similar ensamblaje de uvas y dominancia de la Xarel-lo. Aquí el vino base se elabora realizando su fermentación alcohólica en depósitos de acero inoxidable, para luego pasar a barricas de roble francés de 225 litros, de ahí su nombre 225. Tras la adición del licor de tiraje el vino pasa un mínimo de 48 meses realizando su segunda fermentación en botella. Fue un vino más seco, pero más fresco en boca con burbuja fina, aunque no tan persistente, recuerdos a abundante flor de manzanilla y ligeras notas tostadas.

Más tiempo de guarda tiene el Gran Torelló Brut Nature, que en su añada 2016 se percibió más maduro, con notas muy florales a mimosa, manzanilla y flor de azahar, recuerdos a naranja y un final más salino. Un vino con buena estructura en boca aún no disponible en Puerto Rico, que pide comida para disfrutarse mejor. Aunque la apuesta por la trilogía Macabeo, Xarel-lo y Parellada se mantiene, los porcentajes son más equilibrados entre las dos primeras con apenas una pizca de Parellada. El espumoso pasa un mínimo 72 meses de crianza con tapón de corcho natural.

Cerrando el cuarteto, De la Rosa presentó el Pàl-Lid, un rosado Brut Reserva afrutado, floral y más fresco, con buena salinidad, un perlaje fino y una nariz floral y afrutada. Este vino apuesta por 71% macabeo y 29% pinot noir con una crianza de más de 18 meses en botella antes del degüelle.

Torelló no sólo tiene un compromiso con la sostenibilidad de sus viñas, sino que ese compromiso también está vigente en bodega, donde se utilizan las energías renovables y se realiza una gestión del agua y otros.

Además de vinos espumosos, Torelló elabora vinos tranquilos de mesa entre los que destacó 50 Lliures, un 100% Xarel-lo, elaborado con cinco tipos distintos de depósito; el Raimonda; el Torelló 221, el Gran Crisalys (ensamblaje de Macabeo y Chardonnay), amén de un aguardiente Marc y un aceite de oliva exta virgen.

 

18 de mayo de 2025. Todos los derechos reservados ©

 

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El alma burbujeante de Torelló

 

Texto: Rosa María González Lamas. Fotos: Viajes & Vinos y Torelló Viticultores ©