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Vintage Ports 2016: una cuestión de honor

 

 

 

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Aquel atardecer perfecto en la azotea del Terminal de Cruceros, desde donde se veía el sol caer rozando con sus rayos naranja las arenas de la playa portuense de Matosinhos, distaba mucho del calor apabullante con que se desarrolló la vendimia de 2016 en el Douro portugués.

El invierno de 2015/16 y la primavera habían sido más lluviosos de lo habitual, una humedad y temperaturas más frescas que persistieron hasta mayo, lo que hizo que se perdiera mucha uva y hubiera que vigilar muy de cerca la sanidad de la viña. Pero a partir de junio el clima volvió a discurrir por su sendero habitual que desembocó en una ola de calor intenso en agosto, con algunas lluvias casi a fin de mes que ayudaron a hidratar las viñas, y aún más calor en septiembre con amenaza de lluvias, lo que hizo que algunos precipitaran la recolección. Pero quienes tuvieron paciencia y monitorearon escrupulosamente la maduración de las uvas, tomaron el riesgo de guiarse por su intuición y dejaron pasar las lluvias de mediados de mes y el insólito calor del 16 de septiembre en el Douro para comenzar a recogerlas después de esas fechas, asegurando una óptima maduración, a paso lento, pero firme, ayudada por los contrastes térmicos entre día y noche. Una vendimia que prosiguió hasta octubre y se benefició de la concentración de la que las altas temperaturas dotaron a las uvas, a pesar de los bajos rendimientos.

Así comenzaron a fraguarse los Vintage de esa añada, siempre pisados en lagar, tan buenos, que poco a poco las casas de vino que les elaboraron empezaron a declarar que tenían vinos de la 2016 dignos de llevar con honor el título de Vintage Port, los más estructurados, robustos y potentes de todos los vinos de Oporto, pero también, con esta cosecha, con gran vocación de longevidad, algunos de los más concentrados de color, armoniosos, complejos y refinados en el paladar.

Los Vintage Ports

 

Los Oporto Vintage son probablemente la estirpe de más alta alcurnia del estilo Ruby, que abarca vinos que evolucionan en botella. Verdaderos tesoros del vino de Oporto, los Vintage son Rubies de añadas excepcionales, vinos de una sola añada sobresaliente que se embotellan entre dos y tres años tras su vendimia y relucen en cualquier momento de su larga vida, cautivando por su capacidad de encantar tanto en la juventud como en la vejez, adquiriendo cariz casi humano a través de su evolución en botella que puede sostenerse en esplendor hasta transcurrido medio siglo.

Como niños que se estrenan en el colegio, en su infancia de cinco años preservan una pureza y vivacidad que irá depurando su curso con el transcurso del tiempo, preservando la intensidad rubí de su color original, los aromas exuberantes de los frutos rojos y silvestres y el del chocolate negro, su redondez pero también su tanicidad, que les hacen idóneos para los postres con chocolate.

Cuando cumplen su primera década ya van revelando más prudencia y complejidad, con colores que empiezan a tornarse granate y aromas y sabores que ostentan mayor madurez y que con el mayor paso del tiempo seguirán evolucionando hacia tonos ámbares y hacia matices con mucha mayor complejidad y plenitud, así como densidad en el paladar.

Si los Vintage proceden de una única añada y una única procedencia se designan Oportos Vintage Single Quinta.

Son las bodegas las que determinan si un vino debe de catalogarse como Vintage, una declaración que luego tiene que ser certificada de manera individual por el Instituto de Vinhos de Douro y Porto, entidad reguladora para los vinos elaborados al amparo de estas dos denominaciones de origen.

Cuando la mitad o más del colectivo de elaboradores considera otorgar esa categoría a los suyos de forma individual y sus botellas han sido certificadas por el Instituto, la Cofradía de Vino de Oporto pasa a declarar la añada como Vintage, es decir, una añada sobresaliente avalada por la certidumbre del colectivo conformado por quienes han elaborado el vino de Oporto, una autoregulación cimentada sobre la reputación y el honor de las bodegas del sector. Una designación excepcional y rigurosa para añadas sobresalientes, que pocas regiones del mundo realizan con tanta meticulosidad, criterio, exigencia y selectividad afin de no prostituir tan alta designación que, con la añada de 2016, solo se ha proclamado en cuatro ocasiones en lo que va de milenio. Sesenta y tres casas de vino de Oporto declararon Vintage 107 rótulos elaborados en la añada 2016, lo que convierte a la de 2016 en la mayor declaración que jamás se haya hecho de vinos de Oporto Vintage.

Por eso no es de extrañar el boato de la ceremonia en que se anuncia tal acontecimiento, un momento de celebración y fiesta para todo el sector y especialmente la Cofradia del Vino de Oporto, protagonista de esa proclamación.

Al frente, parte de la 10ma Cancillería de la Cofradía: con David Guimaraens, Copero Mayor; George Sandeman, Canciller; António Vasconcelos, Almoxarife; y Jorge Rosas, Almotacé.

La Cofradía y los Vintage 2016

 

Desde las postrimerías de la Segunda Guerra Mundial los comerciantes del vino de Oporto comenzaron a coquetear con la idea de crear una Cofradía para difundir, promover y consolidar el nombre del vino de Oporto en todo el mundo, algo que apenas fue cobrando forma a partir de 1964 y terminó por concretarse en 1982, tomando como sede el emblemático Palacio de la Bolsa, en Oporto.

La Cofradía acoge a personas y entidades que por su vinculación a la producción y exportación de los vinos de Oporto, o por sus servicios en favor de ellos contribuyen a darles a conocer y prestigiar su imagen, trátese de productores de vino o de jefes de estado. Por compartir esa tenaz vocación universal escogió como su patrón a Enrique el Navegante, infante portugués hijo del rey João I, nacido en Oporto.

Una de las mayores responsabilidades de la Cofradía es la Proclamación de las Añadas Vintage, declaraciones que generalmente se realizan dos años posteriores a la vendimia de la añada concernida. Desde la fundación de la Cofradía en 1982 han sido apenas once: 1982, 1983, 1985, 1991, 1994, 1997, 2000, 2003, 2007, 2011 y 2016. Una lista que totaliza 91 añadas consideradas Vintage, comenzando con la de 1756, la que marcó la creación del Douro como denominación de origen y pasando por otras que fueron testigo de muchos acontecimientos históricos del mundo y de Portugal.

Aquella gran y simbólica copa que ensambló a partes iguales los vinos de todas las casas de Oporto que declararon la añada 2016 Vintage reveló algunos matices del perfil de la añada. Y si bien fue un símbolo de unidad, no superó como colectivo a los que entregaron individualmente cada una de esas botellas, con un denominador común de frescura, prevalencia frutal, concentración, bastante equilibrio y potencial de larga guarda.

Una magna degustación de las bodegas de la Asociación de Empresas de Vino de Oporto y el Instituto de Vino de Douro y Porto precedió la ceremonia de proclamación. En este salón, celebrado en el moderno edificio del terminal de cruceros portuense, profesionales del vino de Portugal y el resto del mundo pudieron catar los Vintage 2016 terminados y algunas muestras de barrica que permitieron componer un perfil colectivo de la excelencia de la añada, así como de unos Vintage expresivos ya, bebibles, sin largos tiempos de espera para disfrutarlos aunque la paciencia del tiempo les aporte más matices en el porvenir.

Las botellas presentes en la gran prueba pueden fragmentarse por grupos que expresaron diversos matices en común. Unos destacaron por su fruta, otros por sus tonos florales, otros por su redondez, otros por su elegancia y otros por sus perfiles balsámicos, fundidos también con los estilos que definen la identidad de cada casa y reminiscencias de las subzonas del Douro de donde esos vinos surten sus uvas.

La fruta y vinosidad de los Vintage 2016 se hizo más patente en el Graham’s, goloso, con abundantes aromas afrutados a frambuesa y blueberries, menta, tonos florales y algún tostado en un vino persistente en boca; en el Croft, destacado por su vinosidad y frescura, con sensaciones a fruta roja, especias en boca, taninos firmes, intensidad y largura en el paladar; el Calem, con recuerdos a mucha fruta madura, anisados, concentración y buena acidez; el Quinta do Portal, con abundantes recuerdos a fruta, flores y mentolados; el Quinta do Vale Maria, con matices especiados, abundante confitura de frambuesa y un punto cítrico a naranja, prevalecientes en el posgusto; o los Rozès, Barão do Vilar, Dalva y Gran Cruz, más afrutados, equilibrados y abordables, y estos dos últimos, sazonados por aromas florales y matices tostados.

Además de por su abundante fruta, Quinta do Pessegueiro destacó también por sus matices florales, una onda azul evocadora de violetas en nariz, con una boca prometedora, sápida, con mucha fruta, taninos dulces, un pase envolvente por el paladar, un anticipo de finura y una buena persistencia sin ser muy prolongada. 60% Touriga Nacional y 40% Touriga Franca de viñas de unos 40 años plantadas sobre suelo de esquisto se fundieron en este vino que las integró con pisa en lagar durante cinco días. Floral fue también al matiz más destacado del Quinta do Crasto, con ese recuerdo a flores azules, con frescura y elegancia, así como el de Warre’s, un vino tradicionalmente identificado con feminidad y que, además de flores, dejó reminiscencias a especias, té y frutas, con delicadeza en boca. Pero sin duda fue el Barros el que sobresalió por su complejidad y golosidad, con aromas super florales a violeta y lavanda, buena fruta, recuerdos a chocolate, aceite de oliva y aceituna, en un Vintage con gran frescura en boca, tonos especiados, minerales y afrutados, gran facilidad de trago y simplemente delicioso.

Algunos elaboradores indicaron que los matices balsámicos fueron uno de los trazos de esta añada y, sin duda, fueron una de las características compartidas por el mayor número de Vintage presentados en la prueba. Estuvieron, sin duda muy presentes en Quinta do Vallado, São Pedro das Águias y Quinta do Vale Meão, estos últimos dos con notas mentoladas en nariz. Barros y Churchill’s tuvieron notas aceitunadas, así como el São Leonardo, de nariz exuberante, matices también a eucalipto, abundantes violetas, especias y taninos firmes. El eucalipto estuvo presente en el Quinta das Lamelas, super balsámico también con tonos chocolatosos y mayor densidad en boca, y en el Vasques de Carvalho, un ensamblaje de touriga nacional, touriga franca y sousão surtidas entre Régua y Pinhão que también reveló notas a hinojo, fruta azul madura y violetas, taninos dulces y gran densidad en boca.  La nota balsámica prevaleció también en Quinta de Roriz, acompañada de matices muy florales a violeta, y una boca fresca y de pase sedoso por el paladar. Laurel fue también un elemento aromático del Sandeman, que tuvo también una marca de fruta roja como la mora, y matices especiados a canela y mejorana, una gran profundidad en boca, robustez y una gran recorrido en botella.

Mentolados, recuerdos a eucalipto, regaliz y especiados se replicaron en un impresionante Quinta do Vesúvio, una de las etiquetas top de Symington, que también fue afrutado y cautivó por sus tonos minerales y su habilidad de aunar un buen volumen en boca, con un pase aterciopelado y gran finura y elegancia en el paladar. La centenaria Quinta ubica en el Douro Superior y el vino se elabora a partir de viñas viejas de las que surgen vino con gran estructura, fruta oscuras y concentración.

El matiz mineral estuvo también presente en el São Pedro das Águias, en el Quinta do Passadouro, un Vintage tenso, con boca especiada, taninos firmes, buena estructura y frescura, así como en la muestra de barrica del Quinta das Carvalhas, elaborado con uvas de viñas centenarias que miran al norte en Pinhão, que además tuvo notas afrutadas y aceitunadas y en boca se mostró más austero, pero con gran frescura, estructura, potencia y elegancia.

Las notas especiadas y torrefactas se destacaron en el Burmester, elaborado con uvas de la Quinta do Arnozelo en el Douro Superior, que tuvo también una mayor densidad en boca con textura a confitura de frutas, en convivencia con buenos taninos, gran frescura y un posgusto larguísimo y persistente. El Quinta do Noval añadió a su pureza frutal y tonos tostados un marcado punto de chocolate, una mayor densidad aromática que en boca tuvo taninos domesticados en un vino bastante pulido, fresco y de marcado retrogusto procedente de viñas en pie franco. Esos mismos matices tostados y a chocolate, dejando un punto de amargor en boca los tuvo el Ferreira, un vino opulento, armonioso y por crecer, en que la fruta fue casi masticable. Tostado fue también el matiz más destacado del elegante Quinta de Ventozelo y el de Cockburn’s, un vino más contundente y firme nacido en viñas viejas, que a su fruta roja y concentración también supo aunar taninos golosos, tonos especiados a clavo y un pase bastante sedoso por el paladar.

Croft fue de los Vintage 2016 que se mostraron más exuberantes y el Quinta do Infantado de los más secos. Esta bodega que cuida sus viñas viejas con viticultura orgánica y sostenible, se caracteriza, como Churchill’s, por prolongar su fermentación para obtener más alcohol de forma natural y así añadir menos alcohol vínico, preservando mayor pureza de fruta y su carácter de vino. A fines de la década del 1970 Quinta do Infantado fue la primera bodega en embotellar su vino de Oporto en el Douro, en lugar de en Vila Nova de Gaia como es tradición.

Mayor madurez mostraron el Quinta do Vale Meão, que con su 45% de touriga franca siguió la línea fina y opulenta de los vinos de mesa de esta emblemática bodega del Douro Superior, con un perfil aromático de mucha fruta madura, notas mentoladas, especias como clavo y jengibre, y una perfecta conjunción de músculo, estructura y frescura en boca. Notas florales, especiadas y aromas a mora madura caracterizaron el Taylor’s, con mucha finura en boca, vigor y un final marcadamente especiado. Muy redondo, maduro y equilibrado fue también el Fonseca, con muchas evocaciones a frutas maduras como frambuesa, cereza o cassis, una pizca de menta, tonos tostados y a chocolate, y una boca muy pulida, finísima y muy elegante.

Además de al Fonseca, la redondez caracterizó al Kopke, un Vintage 2016 para no escupir con sus aromas a frutas y flores azules, con gran fruta en boca, redondez, frescura y super elegancia con un pase por boca envolvente y un final especiado, así como al Quinta da Oliveirinha, que se vinifica en lagares más pequeños y en boca fue redondo y más delicado, y al Pintas, más austero en nariz, donde tuvo matices afrutados, tostados, florales y a crème brûlée, con gran equilibrio, frescura y profundidad en el paladar.

Sobresalientes por su frescura fueron el Quinta do Vallado, con uvas del Baixo Corgo, que desde la nariz anunciaba su frescor, en convivencia con sus aromas a enebro y a abundante fruta, con una boca fina y persistente. Ligero, fresco, afrutado y de largo retrogusto fue el Quinta da Gaivosa, y fresco en nariz y en boca, aunque con tanino algo firme y un punto especiado fue el Offley, idóneo para los nuevos consumidores.

La finura fue un trazo indeleble en Taylor’s, Quinta do Pessegueiro, Quinta do Vallado, Kopke y Andresen, este último elegante tanto en los matices aromáticos afrutados, incluso a melocotón, como en su pase por boca.

Etiquetas especiales fueron los Single Quintas, como el Quinta dos Muros de Quinta do Portal, un Vintage 2016 con uvas cultivadas a mayor altitud, con taninos bien firmes y aromas afrutados y florales a violeta, el Quinta do Vesúvio, o el fantástico São Pedro das Águias, un vino súper mineral, con recuerdos a grafito, aromas afrutados, florales, mentolados y tostados, con gran concentración, estructura, frescura y elegancia en el paladar donde terminó con notas tostadas y una gran persistencia y sapidez.

El grupo se redondeó con una etiqueta singular, el Bioma Vinha Velha de Niepoort, un vino elaborado con uvas de viñas viejas del viñedo Pisca, célebre por producir Oportos con mucho carácter. Las uvas procedieron de viticultura ecológica, empleándose y aguardiente vínico también biológico, y que en la muestra de barrica, donde espera reposar al menos un año más, reveló inusuales matices frutales a melocotón, en conjunción con tonos florales y un final de boca bien especiado. Tras la pisa a pie de los racimos sin despalillar en lagares de granito redondos en la bodega Vale de Mendiz que Niepoort dedica a sus vinos de Oporto, este vino se trasladó a la Quinta de Nápoles en el Douro, para su estancia en pipas de madera. Las singularidades de este vino requieren un mayor envejecimiento, por lo que el vino no saldrá al mercado hasta la primavera de 2019.

Ramos Pinto fue una de las grandes casas de Oporto que determinó no declarar Vintage de su cosecha 2016, una que por sus bajos rendimientos tuvo una reducida producción de botellas a muchas de cuyas etiquetas los más prestigiosos críticos internacionales han conferido altísimas puntuaciones, incluso 100 puntos, y que, por lo mismo, se aconseja adquirir para disfrutar ya o preservar para disfrutar su evolución a lo largo de los años.

Los 59 Vintage Ports 2016 presentados:

 

 

Alchemy Wines – Andresen - Barão de Vilar – Barros – Bulas – Burmester – Calem - Churchill’s - Cockburn’s - Coimbra de Mattos – Croft – Dalva - Dow’s - Dr. Port (Agri-Ronção) – Ferreira - Fonseca - Graham’s - Gran Cruz Porto – Kopke - Martha’s Wines & Spirits – Niepoort – Offley – Poças – Quevedo - Quinta da Agua Alta (Vieira de Sousa) - Quinta da Gaivosa (Alves de Sousa) - Quinta da Oliveirinha (Alves de Sousa) - Quinta da Pacheca - Quinta da Prelada - Quinta da Romaneira - Quinta das Carvalhas (Real Companhia Velha) - Quinta de Cottas - Quinta de Roriz - Quinta de Ventozelo - Quinta do Crasto - Quinta do Estanho - Quinta dos Corvos - Quinta do Javali - Quinta do Noval - Quinta do Passadouro - Quinta do Pessegueiro - Quinta do Portal - Quinta Seara d’Ordens - Quinta Seara d’Ordens Talentvs - Quinta do Vale Meão - Quinta do Vallado - Quinta do Valle Longo (Vallegre) - Quinta do Vesúvio - Quinta dos Lagares - Quinta dos Muros (Quinta do Portal) - Quinta Santa Eufémia – Rozès – Sandeman - São Pedro das Águias - Taylor’s – Vista Allegre (Vallegre) - Vasques de Carvalho - Vieira de Sousa - Warre’s

 

Los Vintage en la historia:

 

Con la de 2016 son 91 añadas las que se han declarado como Vintage desde que el Douro se convirtiera en la primera región demarcada y reglamentada del mundo, recordando que en otras etapas de la denominación los criterios y circunstancias en que se declaraba una añada como tal eran diversas a las de hoy, incluido el hecho de que los Vintage no siempre se embotellaron en Portugal. Fue apenas con la añada 1975 que por exigencia legal los Vintage comenzaron a embotellarse íntegramente en el país, aunque en 1942 ya muchos lo hubiera hecho, pero más bien por los avatares de la Segunda Guerra Mundial.

El Vintage Port 1765 fue el primer Vintage en aparecer en una subasta de la casa Christie’s, y el de 1775 el que se considera el primer Vintage Port verdadero.

 

Las añadas Vintage:

Cuatro añadas en siglo XXI: 2016, 2011, 2007 y 2003

Treinta y seis añadas en el siglo XX: 1991, 1994, 1997, 2000, 1980, 1982, 1983, 1985, 1978, 1977, 1975, 1970, 1967, 1966, 1963, 1960, 1958, 1955, 1950, 1948, 1947, 1945, 1942, 1935, 1934, 1931, 1927, 1924, 1922, 1920, 1917, 1912, 1911, 1908, 1904, 1900

Treinta y nueve añadas Vintage en el siglo XIX: 1897, 1896, 1894, 1892, 1890, 1887, 1884, 1881, 1878, 1875, 1873, 1872, 1870,1868, 1865, 1863, 1861, 1860, 1858, 1854, 1853, 1851, 1850, 1847, 1844, 1842, 1840, 1834, 1830, 1827, 1822, 1821, 1820, 1815, 1812, 1811, 1810, 1806, 1802

Doce añadas Vintage en el siglo XVIII: 1798, 1797, 1796, 1790, 1786, 1784, 1781, 1780, 1779, 1775, 1765, 1756

Fuente: Instituto de Vinos de Douro y Porto.

Las ventas de vinos del Douro y Oporto

Establecida el 10 de septiembre de 1756, la del Douro fue la primera región de vinos demarcada y reglamentada del mundo. Su Instituto de Vinos de Douro y Oporto fue la primera entidad de cata certificada en el mundo, ofreciendo un aval de inestimable credibilidad y reputación a los vinos que vigila.

El Douro se extiende por unas 250 mil hectáreas de las cuales unas 44,000 son de viña, representando el 20% del viñedo portugués. Veintiún mil viticultores cultivan las uvas que hacen posible los vinos de Oporto y del Douro.

En 2017 las ventas de vinos producidos en el Douro y amparados en indicaciones geográficas de calidad ascendieron a 555,5 millones de Euros y al equivalente de 1.2 millones de hectolitros y 164 millones de botellas. De estas cifras, alrededor de un 60% corresponde a ventas de vino de Oporto.

El vino de Oporto llega a 122 mercados, y los espumosos, tranquilos y moscateles fortificados amparados en el Douro lo hicieron a 113. Poco más de 60% de las ventas se realizaron en mercados de exportación. Los vinos de la región representan casi la mitad de las exportaciones de vino portugués, y 72% de las exportaciones de vinos de Portugal amparados en indicaciones geográficas de calidad.

 

La Asociación de Empresas de Vino de Oporto

La Asociación de Empresas de Vino de Oporto es una entidad privada sin fines de lucro que agrupa a 18 casas de vino que representan el 90% del comercio total del vino de Oporto y el 35% del de los vinos del Douro con denominación de origen e indicaciones geográficas de calidad, un alto porcentaje que representa un incuestionable peso en la industria del vino portugués, así como en entidades europeas a las que pertenece.

Las empresas asociadas son: Andresen – Borges - C. da Silva - Churchill’s - Gran Cruz – Niepoort - Poças Junior - Porto Réccua - Quarles Harris - Quinta do Noval - Ramos Pinto - Real Companhia VelhaRozèsSogevinus – Sogrape – Symington - The Fladgate Partnership - Vasques de Carvalho

21 de septiembre de 2018. Todos los derechos reservados © Prohibida la reproducción de texto o imágenes.

 

Viajes & Vinos y Divinidades agradecen a la Asociación de Empresas de Vino de Oporto y al Instituto de Vinos de Douro y Oporto su invitación a participar en el programa oficial para conmemorar el Día Internacional del Oporto 2018 y la proclamación de los Vintage 2016.

 

Otras historias relacionadas: Regata Día del Oporto 2018. El universo Porto Cruz.

 

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Sombrero negro de ala ancha, capa granate de caballero, cinta colgando del cuello con su histórica tambuladeira para probar el vino, la pompa de guardianes reales y todo el honor de los Cofrades del Vino de Oporto que con su atuendo honran al príncipe Enrique el Navegante, su patrón, quien con guiños a la moda del vino llevó la sed descubridora y exploradora de Portugal por los mares del mundo en el siglo XV.

Como las misses en un certamen de belleza, uno a uno, una a una, desfilaron por la alfombra roja asiendo con honra sus botellas de vino para verterlas serenos y seguros en la gran copa de Portugal que, acariciada por la brisa del mar al atardecer, fue sumando en su interior el buen hacer de la naturaleza, de los pies del hombre y, por supuesto, de la mano de Dios. Porque eso dice la sabiduría popular que son los Oporto Vintage, una suma de esas tres cosas, colindancia entre lo divino y lo humano especialmente cuando se funden en añadas como la de 2016.

“El contenido de esta copa representa el esfuerzo de muchas personas para hacer un vino representativo de esta añada excepcional. Un vino con fruta, frescura y la garantía de longevidad. Tiene taninos, cuerpo, todo”, afirmó David Guimaraens, Copero Mayor de la Cofradía y responsable de los vinos de Oporto de la bodegas Croft, Fonseca y Taylor’s, tras catar el ensamblaje de las botellas de Vintage Ports 2016 vertidos en la gran copa por los representantes de todas aquellas bodegas que determinaron declarar la de 2016 como una añada Vintage, es decir, excepcional, para los vinos de Oporto.

 

Rosa Maria Gonzalez Lamas. Foto: Viajes & Vinos (C)