4 de julio de 2014                                                                       Historia en Viajes & Vinos - Thomas Jefferson  

La conmemoración de otro aniversario de la Declaración de Independencia no debe pasar por alto la dimensión humana de sus propulsores. Entre éstos se destaca Thomas Jefferson, responsable de colocar los cimientos de una columna importante de la nueva nación: su industria del vino. Su pasión y convencimiento del potencial desarrollo de esta industria ha sido una de las más firmes fuentes de inspiración de las generaciones que le sucedieron. 

Tercer presidente del nuevo país, Thomas Jefferson nació en Virginia en 1743, en plena Ilustración y en el mismo año en que Moët & Chandon se fundaba en Champagne. Fue el primer gran conocedor de vinos en los Estados Unidos y tal vez uno de los principales sibaritas en ostentar la presidencia del país. Su conocimiento era vasto y cosmopolita. Sabía apreciar lo mismo vinos franceses, alemanes o portugueses que españoles o húngaros.  

Considerado genio por muchos, Thomas Jefferson era un vivo ejemplo de un espíritu renacentista, polifacético, y con una visión amplia y diversa de la vida. A su saber sobre vinos y gastronomía, se añadían conocimientos en ciencia, arquitectura, filosofía, y bellas artes. Diseñó y construyó su propia casa, Monticello, y fundó la Universidad de Virginia en la que, curiosamente, no se imparten cursos de vitivinicultura.

Fue su designación en 1785 como Embajador de los Estados Unidos en París lo que tuvo un enorme impacto en Jefferson, el gourmand. En Francia pasó varios años en los que alternó sus reponsabilidades de hombre de estado con sus intereses como enoturista, aprovechando su estancia en tierras europeas para visitar regiones vitivíncolas en el país galo y Alemania. En Francia recorrió zonas como el Loira, Champagne, Borgoña y Burdeos, lo que le permitió refinar su paladar y profundizar en su conocimiento del vino.  

Jefferson deseaba constituir una de las mejores cavas de vino de su época, por lo que dedicó parte importante de su tiempo a comprar los más finos vinos. En 1787, por ejemplo, descubrió con fascinación Latour, un vino que en aquella época se apreciaba ya tanto que su precio superaba unas 20 veces el de cualquier otro vino bordelés. Al regresar a Estados Unidos en plena Revolución Francesa, llevaba en su equipaje 300 botellas de los mejores vinos, desde Mersault, a Sauternes o Montrachet. 

Pero Jefferson se interesaba en el vino no sólo como consumidor, sino también como viticultor y político. Sumamente observador, en sus visitas a zonas productoras europeas, prestaba especial atención al desarrollo de las uvas, su entorno, el suelo de los viñedos, las técnicas de cultivo, y los costos de producción y envío, aspectos sobre los que acostumbraba a realizar detalladas anotaciones.

Orígenes de la producción de vino

 

A pesar de algunos incipientes y fracasados esfuerzos por desarrollar una industria de vino en los orígenes de la colonia, no fue sino hasta la aparición de Thomas Jefferson que la producción de vino en Virginia comenzó a reflejar luz. La historia más formal de la industria del vino en ese estado se remonta a 1773 cuando Jefferson y el italiano Filippo Mazzei se reunieron en Monticello, la casa de Jefferson, para discutir los planes del italiano de producir vino, aceite y seda en los Estados Unidos. Fue Benjamin Franklin quien recomendó a Mazzei, un médico, industrial y comerciante de vinos en Londres. La influencia de Jefferson atrajo al esfuerzo a otros importantes nombres de la época como George Washington y George Mason. 

Jefferson cedió a Mazzei terreno de Monticello y, en 1774, el italiano comenzó la siembra en una parcela adyacente a la casa que se iba a construir allí. Al principio, Mazzei veía con escepticismo la posibilidad de salir airoso en el esfuerzo, pues dudaba que el terreno ofreciera las condiciones óptimas para que las vides prosperaran con la misma calidad que lo hacían en Europa. Las nevadas de ese año arruinaron la primera cosecha, pero poco después, sus esfuerzos comenzaron a ver resultados, y Mazzei a convencerse sobre las posibilidades del terroir virginiano.  

La Guerra de la Independencia trastocó la vida de Mazzei, así como sus planes como viticultor, al tener que desplazarse a Europa como emisario y cabildero de los revolucionarios, con el objetivo de conseguir financiamiento para la Guerra. En su ausencia, los incipientes viñedos se desatendieron y terminaron por desaparecer, a consecuencia de los caballos del inquilino a quien había alquilado su casa durante su ausencia. 

El fracaso de los cultivos no disminuyó el amor de Jefferson por el vino y fue su persistencia en el tema lo que sirvió de inspiración para el desarrollo de una industria en el estado.

 

El visionario del vino

El sueño de Jefferson era producir vinos de calidad excepcional similares a los europeos. “Nosotros, en los Estados Unidos, podemos elaborar una variedad de vinos tan grandiosos como Europa, no exactamente del mismo tipo, pero ciertamente igual de buenos”, es una de sus expresiones más conocidas en torno al potencial desarrollo de una industria vitivinícola nacional.

Viticultor por vocación, Jefferson sembró viñas en Monticello e incluso experimentó en el jardín de su residencia parisina. Pensaba que las uvas autóctonas americanas, como la más resistente Alexander, podrían tener mayores posibilidades de desarrollo debido a las demoras y dificultades de aclimatacion que podian evidenciar las variedades foráneas. Entre las cepas europeas que plantó se encontraban Black Hamburg, Chasselas, Malmsey, Tokay y las de los Lachrima Christi.

Pero más que una mera experimentación con vides, la relevancia de Jefferson radica en tratar de sentar las bases estratégicas de una industria nacional, extendiendo la apreciación por el vino, creando demanda, y por ende, un mercado nacional de consumidores. 

Gran defensor de la agricultura, algo no muy bien visto por sus algunos adversarios politicos, Jefferson, confiaba en que la vid se convirtiera en el primer cultivo en Virginia, superando incluso al del tabaco. No obstante, comprendía bien las dificultades de rentabilizar el cultivo de la uva, por lo que recomendaba no sembrarla donde pudiera crecer otra cosa. Su interés por el tema agrario tenía mucho que ver con su convencimiento del potencial de la substitución de importaciones, de cosechas y de productos, como mecanismo para forjar una nación auto suficiente. 

Una de las mayores preocupaciones de Jefferson en el desarrollo de una industria vitivinícola era hacer al vino un alimento asequible al mayor número de consumidores. Dos estrategias para ello fueron resaltar sus beneficios a la salud y brindarle beneficios contributivos, con un claro objetivo económico: a mayor consumo de vino, mayores recaudos del estado. 

“La introducción de vino barato en mi vecindario, en los últimos dos años ha cuadriplicado el número de quienes lo conservan y lo llegará a multiplicar por diez. Esto será de gran ganancia al fisco, y a la sobriedad de nuestra nación”, se le atribuye decir. Jefferson, quien pensaba que el vino no embriagaba como otros licores, opinaba además que era “un gran error considerar que un alto impuesto al vino es un impuesto al lujo. Por el contrario. Es un impuesto contra la salud de nuestros ciudadanos. Es una declaración legislativa de que nadie, salvo los más pudientes pueden beber vino y, en efecto, una condena a las clases bajas y medias al veneno del whisky”.  

Sus consejos a comerciantes y amigos abrieron canales para la importación de vinos a Estados Unidos procedentes de Francia, España, Portugal e Italia, para cuya promoción propició una reducción impositiva. Además de a comerciales, su gran conocimiento sobre el tema le permitió ejercer de asesor en vinos de varios presidentes, como Washington, Adams y Monroe, en adición, por supuesto, de serle de utilidad como anfitrión y para su propio disfrute. Jefferson fue responsable de fomentar el consumo de champán en las cenas de estado. 

A pesar de disponer de dos cavas, una de botellas y otra de barricas, Jefferson era un propulsor de la moderación al tomar y, curiosamente, a pesar de ser un refinado gourmand y experto en servicio de vinos y la mesa, sólo ingería sidra y cerveza con la comida. El vino lo dejaba para luego de yantar porque estimulaba el arte de la conversación. En la Casa Blanca y en Monticello, Jefferson fue un anfitrión exquisito, que llegó incluso a inventar aparatos para facilitar el servicio, interrumpiendo lo menos posible a los comensales.

Monticello Vineyards

El fruto de la paciencia

 

Durante el siglo XIX hubo diversos intentos de cultivo de vides, poco exitosos. Las cepas autoctónas se desarrollaron, pero su pobre calidad impedía progresos en el desarrollo de una industria. El fracaso de las especies europeas clásicas era casi imposible sin el desarrollo de pesticidas modernos. La filoxera y la Prohibición casi dan al traste con las cepas. A pesar de los esfuerzos de Jefferson, todavía no se había desarrollado un amplio mercado de consumidores, ya que el consumo de vinos se mantenía entre los inmigrantes europeos y las élites. Luego de la Segunda Guerra Mundial comienza el resurgir de la industria.  

Con el tiempo se desarrollaron nuevas técnicas y se trajeron nuevas uvas. En 1981, los propietarios de la tierra donde ubicaron los viñedos de Mazzei y Jefferson, reemprendieron el proyecto, de manera existosa, estableciendo Jefferson Vineyards y colocando la semilla para el renacimiento de una industria vitivínicola en el estado de Virginia. Gran ejemplo de que el buen vino requiere de paciencia, pues el vino con que soñó Jefferson tardó casi dos siglos en ver la luz. Entre las variedades con que hoy se elaboran esos caldos se encuentran Pinot Gris, Chardonnay, Viognier, Gewürtztraminer, Riesling, Tannat, Malbec, Cabernet Franc, Cabernet Sauvignon, Merlot, y Petit Verdot.  

Rozando la frontera del área viticultural de Monticello, está Charlottesville, capital del vino en Virginia, en la que tienen presencia unas 21 bodegas, la mayor concentración del estado. Al otro extremo del país, California. Curiosamente, fue el mismo Jefferson quien autorizó la expedición que exploró la nueva tierra obtenida a partir de la compra de Louisiana, y que abrió la puerta a la expansión del país hacia al oeste, hasta alcanzar el Pacífico y llegar a California, lugar donde, con el tiempo, se produjeron vinos similares a aquellos bordeleses a los que aspiraba Jefferson. El visionario del vino no se equivocó.

 

 

 

Cristaleria personal de Jefferson. Fotos suministradas (C).

 

       

Divinidades es una publicación editada regularmente por Viajes & Vinos, una empresa dedicada a la promoción de servicios de turismo del vino y a la representación de empresas especializadas en la oferta de dichos servicios. Desarrolla además proyectos de mercadeo, editoriales, eventos especiales y consultoría en vinos. Prohibida la reproducción total o parcial de textos o imágenes sin previa autorización.

 

Editora:

Rosa María González Lamas

 

Colaboradores:

Alexander Brito

 

Viajes & Vinos, Inc.

PO Box 21404

San Juan, PR  00928-1404

Tel. 787-375-9655 • Fax: 787-754-2961

E-mail: info@viajesyvinos.comviajesyvinos@yahoo.com

www.viajesyvinos.com

Google Analytics Alternative

tumblr visitor

Si aún no ha leído la pasada edición  protagonizada los vinos de la gallega Monterrei y la sidra El Gaitero, o la precedente, por los Rias Baixas espumosos de albarino, presione sobre los enlaces o las imágenes a la derecha.

 Para el calendario actualizado de actividades y eventos en Puerto Rico, República Dominicana y otros destinos internacionales visite el Calendario del Vino en www.viajesyvinos.com 

 Para ir a la Portada presione el enlace www.viajesyvinos.com 

Para el inventario de rutas y destinos de vino visite www.viajesyvinos.com o envíe un correo electrónico a info@viajesyvinos.com o viajesyvinos@yahoo.com 

 En la próxima edición de Divinidades, busque las últimas novedades de la escena gastronómica internacional y otras noticias sobre vino, viajes y gastronomía. Para ediciones previas de Divinidades visite www.viajesyvinos.com

Si usted tiene dificultad para descarrgar las imágenes de esta publicación, presione el signo verde de Refresh - Refrescar en su navegador.